Lo que iba a ser una tarde tranquila de fútbol para ver el último partido del Granada CF en su estadio de Los Cármenes antes de bajar a Segunda, se convirtió en una tragedia sin precedentes en la localidad granadina de Huétor Tájar (Granada), donde un hombre mató a sus dos nietos antes de suicidarse.
La investigación tiene muchos frentes abiertos y uno de ellos es tratar de averiguar si el abuelo drogó a sus nietos antes de acabar con su vida, según la información que publica hoy el diario IDEAL.
Mientras, el padre de los niños de diez y doce años a los que su abuelo materno mató en su vivienda de Huétor Tájar, tras permanecer atrincherado con ellos armado con una escopeta, ha dado su último adiós a los menores con un reducido grupo de familiares en el cementerio de este municipio del Poniente de Granada, que concluía este miércoles por la noche los tres días de luto oficial declarados tras el crimen.
El pueblo granadino sigue conmocionado. El tiempo no parece pasar entre los vecinos, que permanecen en shock tras lo ocurrido mientras están a la espera de los detalles que aporte la investigación forense para esclarecer cómo murieron los pequeños.
El Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 2 de Loja, encargado de las diligencias judiciales abiertas por la muerte de los dos hermanos menores de edad a manos supuestamente de su abuelo materno en Huétor Tájar, ha declarado secreta la investigación por el plazo de un mes, según han informado desde el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA), según recoge la agencia Europa Press.
El Juzgado aún no ha recibido el informe preliminar de la autopsia practicada a los tres cadáveres, la cual revelará previsiblemente la hora exacta de la muerte de los dos niños, de 10 y 12 años, y del anciano, de 72, que estuvo atrincherado prácticamente doce horas junto a los pequeños en su vivienda de Huétor Tájar armado con una escopeta para la que tenía licencia de caza.
La autopsia confirma al parecer que uno de los niños, el mayor, presentaba un disparo en la espalda pero hasta ahora no se ha podido determinar las cusas de la muerte de su hermano, aunque se sospecha que pudo ser asfixiado. Si fueron o no drogados y cómo murió el pequeño son algunas de las líneas abiertas en la investigación forense.
«El informe toxicológico, que se suele hacer por norma en casos de homicidio como este, despejará esa sospecha que manejan fuentes cercanas a la investigación. Además del análisis de la sangre y del cuerpo, se han enviado a analizar restos de vómito de los pequeños que encontraron en la escena del crimen», agrega el periódico granadino en su edición de hoy.
Fueron varios vecinos los que alertaron al 112, en torno a las 21,45 horas del domingo, de que se estaban viviendo momentos de tensión en el domicilio entre el abuelo y el padre de los menores, al que el anciano encañonó y acabó abandonando el domicilio quedando allí los niños. El hombre tuvo que ser atendido en un hospital tras el trágico desenlace, donde permanece sedado y custodiado.
Tras horas de negociaciones, y al ver que los pequeños no salían para ir al colegio, como había sugerido el abuelo que ocurriría, la Guardia Civil irrumpió en el domicilio en torno a las 8,25 horas del lunes tras comprobar que no había movimientos en la vivienda.
Fuentes cercanas al caso han indicado a Europa Press que el padre, de unos 50 años, ha podido despedirlos, como era su deseo, en la intimidad, en la línea de la petición que ya formulaba el pasado martes en un breve comunicado el Ayuntamiento de Huétor Tájar, cuyos servicios sociales ha puesto a disposición del progenitor asistencia psicológica, y rogaba respeto para «no generar más dolor en esta situación».
El municipio, de unos 10.500 habitantes, comenzará ahora también, tras los tres días de luto oficial y el sepelio, a última hora de la mañana de este jueves, a elaborar su propio duelo por un suceso que, como señalaba el consistorio en este comunicado, ha conllevado el «despliegue masivo» de los medios de comunicación en su territorio estos días.
Los restos mortales del abuelo, de 72 años, fueron trasladados a Loja para su incineración e inhumación este pasado miércoles por la tarde, todo ello después de que el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 2 de este municipio del Poniente, encargado de las diligencias judiciales abiertas por la muerte de los dos hermanos, autorizara el traslado de los cuerpos para su entierro una vez finalizadas las autopsias en el Instituto de Medicina Legal de Granada en el marco de una investigación judicial que está declarada secreta por un mes.