En un país donde tristemente se cometen al año más de 30.000 asesinatos y homicidios, salpicados de miles de robos, secuestros, agresiones…, lo último que razonablemente se espera es que su presidenta atice el desencuentro y demande perdón a un país c0n el que comparte sangre, lengua, cultura, religión, valores… La radiografía es de México y la presidenta, de la extrema izquierda comunista, Claudia Sheinbaum.
Sabotear la intervención de la presidenta de Madrid Isabel Díaz Ayuso en un acto de homenaje a Hernán Cortés, el primer metizo/mejicano, es impresentable. Patear la democracia, el derecho a explicar unas ideas. Ayuso llevaba una mano tenida a la concordia, a desterrar de una vez la leyenda negra que tanto ha distanciado a México de la madre patria.
En plena posguerra civil española, el expresidente argentino Perón, ante las reticencias de algún miembro de su gobierno a llevar alimentos a una España que pasaba hambre, le reprochó: «Ningún hijo deja morir a su madre» (el historiador Marcelo Gullo dixit).
Sheinbaum, de origen judío, actúa como una dictadora al uso. Es su versión de los hechos y punto. La de ella, que es una papanata de López Obrador, su mentor ideológico-comunista.
Ellos son los culpables de que el capital mexicano esté en plena diáspora hacia Europa, y en concreto, España, y otras partes del mundo. El comunismo férreo como el que azota a México lo ahuyenta.
No es ya solo el veto público al que ha sometido Sheinbaum a la presidenta de Madrid Isabel Díaz Ayuso porque esta ha osado refutar (en Aguascalientes, México) su tesis antihispanistas.
Su ignorancia convertida en la exigencia de que el rey Felipe pidiese perdón a México por Hernán Cortés describe un régimen que farfollea con la historia, la real, y que 500 años después sigue escudándose en su acreditada mala praxis para no explicar las masacres anuales que sufren los hermanos mexicanos.
En cada uno de los últimos seis años se han cometido más de 30.000 asesinatos y homicidios. En el año de la Pandemia hubo 37.000 y no hace muchos lustros había hasta 50.000 cada año.
Balaceras, secuestros, droga por un tubo bajo el paragüas del gran narco mundial. El cuarto o quinto país más peligroso del mundo. Este es el triste dato. Hay 130 millones de mexicanos. Y 30.000 no se mueren de viejos ni por enfermedad, los matan.
En lugar de exigir perdón a España por el ‘hispanismo’, la extremista Sheinbaum debería pedir disculpas a su pueblo por los 52 asesinatos diarios que se producen en el país. Unos 30.000 óbitos anuales en el último lustro.
En esto, y no en historias a propósito mal contadas como justificación y distracción de los males internos, tendría que estar preocupada y ocupada la presidenta de México, que se ha subido y atiza una corriente antihispanista malintencionada y desprovista de base histórica. Su engañabobos.
Para que los mexicanos sucumban a historias falsas, las que esconden más que cuentan, sobre la presencia española en el país centroaméricano. Buscar lo malo, que lo hubo, y huir de lo bueno, que también, y con creces.
México estaba en la edad de piedra cuando llegaron los españoles y ni siquiera existía como tal. Solo tenían maíz, no conocían el revolucionario arado, ni los caballos, ni un sinfín de alimentos que llevaron los españoles en sus cabezas fruto de su contacto y convivencia con musulmanes y romanos.
En su propio país tiene Sheinbaum, entre otros estudiosos, a Juan Miguel Zunzunegui, de los tipos más preparados en Historia e inteligentes de México. Estudie lo que dice, señora presidenta, antes de enfrentar a países que comparten lengua, valores, religión, cultura…
Sus devaneos radicales y perdidamente galácticos solo despiertan enemistades injustificadas entre quienes portan una sangre mestiza común. Y un idioma que ya hablan mas de 600 millones de personas en todo el mundo.
Todo le viene de su mentor. Mal currículo. A López Obrador, obsesionado con que España, que sacó a México de la edad de piedra, le asesinaban al año en torno a 40.000 compatriotas. Y le ponían muertos colgados de puentes. Y pillaron a sus hijos envueltos en chanchullos de todos los colores al albur del Gobierno de su padre.
Sheinbaum se vanagloria de que en los dos últimos años se han reducido los asesinatos y de que ahora solo hay unos 20.000 al año.
Entre septiembre de 2024 y marzo de 2026, el promedio diario de homicidios dolosos a nivel nacional cayó de 87 a 52 casos, lo que representa una disminución del 41% al 44%.
¿Es para vanagloriarse de que todos los días haya 52 asesinatos? ¿Y Más de 2.000 secuestros al año? Esto sí que son masacres, señora presidenta. Las que usted no evita. Por eso busca distracciones de su realidad atizando el odio entre países hermanos de sangre mestiza y pateando delante de la presidenta Ayuso, al más puro estilo mafiosoextremista, la democracia, el derecho a expresarse libremente.