Noelia Castillo, la joven de 25 años que eligió las 18.00 horas de ayer jueves para someterse a la eutanasia, no está con nosotros desde ayer tarde. Los médicos de la residencia sociosanitaria de Sant Pere de Ribes (Barcelona) donde estaba ingresada le suministraron a esa hora el letal cóctel de fármacos que le hizo expirar escasos minutos después.
A medida que se acercaban las seis de la tarde de ayer, cuando se quitó de enmedio, surgieron voces cuestionando si el caso de Noelia se ajusta a los cánones de la ley que regula la eutanasia.
Estos expertos deducen que se trata de un suicidio voluntario. Estamos ante una ley pensada para personas sin movilidad ni remedio que están sufriendo. Y este no es el caso. Noelia se vale por sí misma, aun cuando tenga movilidad reducida. Tenía intentos de suicidio anteriores.
Lo cierto es que entabló una batalla legal y administrativa, en contra de sus padres, para que le autorizaran la eutanasia. Y ganó la batalla. Tenía malas relaciones con sus padres.
Las redes sociales se volcaron con Noelia en los momentos previos al desenlace. Algunos, tratando de darle un toque político al tema. Hubo una concentración de partidarios de una asociación religiosa pro-vida. También hubo voces a favor de la eutanasia.
Con todo, Noelia se ha ido dejando mucho dolor. Hace cuatro años sufrió una violación grupal. No lo superó nunca. Tiempo después, sumida en una fuerte depresión, se lanzó al vacío desde un quinto piso. Quedó casi parapléjica. No quiso seguir viviendo y emprendió una lucha legal para que le administrasen la eutanasia.
La asociación Abogados Cristianos convocó una concentración frente al centro donde estaba Noelia, mostrando pancartas como “tutelar no es abandonar” o “justicia para Noelia”.
José María Fernández Abril, abogado del padre, defendió que la joven “no estaba capacitada” para decidir y que “faltaban pruebas objetivas” sobre su sufrimiento.
El caso ha generado una fuerte conmoción y un intenso debate social, ético y jurídico en España y Europa, con la familia —especialmente el padre— oponiéndose en todo momento a la eutanasia.
El proceso judicial se prolongó durante casi dos años desde que en agosto de 2024 un juzgado de Barcelona suspendiera cautelarmente la intervención a petición del padre. A partir de ahí, el caso pasó por distintas instancias, como el Tribunal Superior de Justícia de Catalunya, el Tribunal Supremo y el Tribunal Constitucional, hasta llegar al Tribunal Europeo de Derechos Humanos, que rechazó medidas cautelares. Esta decisión permitió finalmente que la eutanasia se llevara a cabo este jueves, poniendo fin a un largo y controvertido recorrido legal.
Noelia, esta carta llega tarde. Llega cuando ya no se puede cambiar tu decisión. Pero quizá sirva para algo más: para reconocer que, en tu historia, hubo demasiados momentos en los que fallamos como sociedad.
A los 13 años, cuando tus padres se separaron, el sistema tomó decisiones por ti. No supo protegerte.
Sufriste una violación grupal, y después, te envolvió una sensación que te ahogaba al lanzarte desde un quinto piso y quedar parapléjica. La sensación de que nadie respondía, de que no había reparación suficiente, de que estabas sola.
Y esa soledad, según contabas, no se fue nunca.
Se hizo más grande con el tiempo. Con las depresiones que arrastrabas. Con el dolor físico tras aquel intento de suicidio que te dejó casi parapléjica.
Con una discapacidad elevada que condicionaba cada aspecto de tu vida diaria. Con un sufrimiento constante que no daba tregua.
Y también con ausencias que duelen de otra manera.
Duele saber que has sentido que tu padre no estaba. Que no llamaba, que no visitaba, que no acompañaba. Que, en muchos momentos, eras tú quien tenía que buscar ese vínculo que debería haber sido refugio.
Pero en medio de todo, hay una presencia que merece ser renombrada.
Tu madre.
Ella estuvo contigo. A tu lado. Acompañándote hasta el final. Y lo hizo desde un lugar profundamente humano: no compartió tu decisión, no quiso perderte, pero la respetó.
Porque te quiere. Porque entendió que el dolor que sentiste era, para ti, insuperable. Porque supo que, más allá de cualquier postura, eres su hija y no ibas a estar sola en ese último momento.
Es un gesto que no borra el sufrimiento, pero sí habla de amor en medio de la pérdida.
Noelia, cuando decidiste acogerte a la eutanasia, comenzó otro camino difícil. Recursos, bloqueos, decisiones externas sobre algo tan íntimo. Veinte meses de espera. Veinte meses en los que el tiempo no alivia, sino que pesa.
Y ahora, todo llegó a su final.
Pero tu historia no debería cerrarse sin preguntas.
¿Qué falló para que una niña de 13 años se sintiera sola?
¿Qué faltó después, cuando más ayuda necesitabas?
¿Qué podríamos haber hecho antes, mucho antes, para que hoy no fuera necesario?
Este no es un caso para dividir ni para simplificar. Es una historia que obliga a mirar de frente nuestras grietas: en la protección, en el acompañamiento, en la capacidad de llegar a tiempo.
Hoy se hizo efectiva tu decisión.
Y con ella, nos dejas también una responsabilidad: la de no olvidar. La de no repetir. La de intentar que ninguna otra vida tenga que recorrer un camino tan marcado por el dolor y la soledad.
Perdón por no haber estado a la altura.
Eva
Se va regalando los órganos de su vida a una sociedad que no le dejó vivir la suya.
Es muy triste todo lo que ha tenido que pasar esta chica…
Toda mi solidaridad con esta chica.
Es muy triste lo que ha debido sufrir esta chica.
Dios te acoja en su seno y comprenda tu postura. Es muy duro para una madre enfrentarse a tu decisión, pero así lo has querido. Tú descansarás, pero ellos no tendrán consuelo. D.E.P.🙏🙏🙏🙏💐💕
Me. Parece. Que no habia necesidad que. La niña, lo intento suicidarse en varias ocasiones Estaba. Con depresion pero mas bien esta pareciendo. Que la niña queria. Llamar la atención y ya esta en verdad no creo que lo quisiera hacer, una persona con depresion. No sabe lo que quiere y con esto ha conseguido dañar a los padres. Y ya esta se le ha ido. De las manos noelia intento. Quitarse la vida en varias ocasiones no lo consiguio., ahora si lo consiguio. Yo mis condolencias a su madre es la que en este momento. Esta sufriendo una madre no deberia. Enterrar. Un hijo. Es lo peor para un padre y madre de eso no te repones nunca, y me parece que noelia se le fue. De las manos una lastima