“—Menos mal que mi hermano Stanuis no está aquí.—intervino Lord Renty riéndose– ¿os acordáis de aquella vez que propuso prohibir los burdeles?
El Rey le preguntó si no sería mejor prohibir también comer, cagar y respirar”.
Canción de hielo y fuego (1) Eddard (6)
La siguiente ponencia de la reunión de Jueces de Vigilancia la presentó D. Ángel Yuste Castillejos, subdirector General de Gestión Penitenciaria de la Secretaría General de Asuntos Penitenciarios, por aquel año 1992, supongo.
Siendo un cargo de los de máxima confianza, de los que se le dan a los amiguetes, es de suponer que lo que cuenta en su ponencia es una tergiversación de los datos estadísticos que ellos mismos confeccionan. Y no creo equivocarme.
Comienza, este pájaro, diciendo que: “El 43% de las más de 18.000 resoluciones que, en materia de clasificación, dictó el pasado año la Administración Penitenciaria, lo fueron de tercer grado, incluyendo en ellas tanto las asignaciones iniciales de grado como las progresiones.”
Y continúa diciendo que: “Las clasificaciones iniciales (en tercer grado) constituyen aproximadamente un tercio de las resoluciones de tercer grado.”
Vamos a echar números. El 43% de 18.000 son 7.740 y la tercera parte de 7.740 vienen a ser 2.580. ¿De verdad me está diciendo este señor que se han concedido 2.580 clasificaciones en tercer grado a la primera durante el año 1991?
Pido por favor a los presos que lean esto, a sus familiares o allegados que me escriban un mail contándome si han sido testigos de alguna clasificación en tercer grado a la primera de cambio. Gracias. Yo tan solo he conocido una, no la he visto, no la he vivido. En el año 2015, en septiembre u octubre, ingreso un alto mando de la Ertzaintza en la cárcel de Logroño, en el módulo FIES 4. Salió antes de Navidad y lo recogió un Audi del Gobierno Vasco.
En estos tiempos que vivimos podemos consultar desde la cama o desde nuestro salón las estadísticas y publicaciones llevadas a cabo por las administraciones y por supuesto que he mirado el Informe General de Instituciones Penitenciarias del año 1991, y por supuesto que las cifras no coinciden ni de cerca.
Según este informe, se realizaron, durante ese año 1991 un total de 11.578 clasificaciones, un poco lejos de las 18.000 que dice este señor que se realizaron. De ellas, 183, lo que supone el 1,58% lo fueron de primer grado. 8.881, lo que supone el 76,71% lo fueron de segundo grado y el resto, el 21,71% lo que suponen 2.514 lo fueron de tercer grado.
Según la tabla del informe situada en la página 265 del mismo, podría ser que dentro de las clasificaciones de tercer grado por el art. 45 del RP que suponen 948 en todo el año, estén incluidas las clasificaciones en primera junta, a las cuales hay que restar las 707 progresiones habidas, ya que esas provienen de segundo grado.
Nos quedarían 241 clasificaciones en tercer grado a la primera de cambio. Un número asequible, aunque a mi parecer es todavía muy elevado.
Vemos, pues, que al menos desde el año 1992, los funcionarios de instituciones penitenciarias mienten como bellacos en cuanto tienen que justificar su trabajo. Mienten de cara a la galería porque saben que todo lo referente a los presos, a la sociedad en general, le importa muy poco, tirando a nada.
La máxima de todos los funcionarios de prisiones ha sido siempre que tan solo puede haber una buena noticia cuando no hay noticias de lo que sucede dentro de sus cárceles. Por lo tanto, tienen que justificarse de cara a la galería y hacer ver que cumplen con el mandato constitucional y legal. Sólo que cada vez que lo intentan quedan como lo que son: unos mentirosos.
Estamos en el año 2026 y seguimos exactamente igual que hace 30 o 40 años, anclados en una visión decimonónica de la cárcel, una política criminal diseñada a corto plazo y tan solo encaminada a conseguir unos pocos votos de grupos descontentos. No existe, para nada, eso que van proclamando sobre la reinserción y resocialización. No existe una política penitenciaria en la que se priorice el tercer grado o régimen abierto.
Los políticos se mueven tan solo para salir en la foto, como pasó en la inauguración de la cárcel de Zubieta, pero no se preocupan para nada de gestionar políticas a largo plazo. Eso no vende. Eso no hace ganar votos al partido. Salir en la foto de la inauguración de la cárcel de Zubieta sí. Allí estaban todos dándose codazos para salir lo más en el centro posible.
Viaje relámpago, foto en primera plana, apretones de manos, discursos vacíos de todo lo que represente compromiso, muy amiguetes, pero los presos sin agua potable, sin comunicaciones, ni tan siquiera telefónicas y con varios conatos de motín en la primera semana de su apertura. Sin funcionarios, y los que hay sin tener ni idea de nada de lo que representa ser funcionario de prisiones.
Continuará.
Alfonso Pazos Fernández