El humo generado por los incendios forestales no solo deteriora la calidad del aire, sino que también puede afectar de forma importante a la salud de los ojos. El Consejo General de Colegios de Ópticos-Optometristas ha advertido de que la exposición a estas partículas puede provocar irritación, escozor, enrojecimiento y molestias oculares, incluso en personas que se encuentran a varios kilómetros del foco del incendio.
Los especialistas explican que el humo altera la película lagrimal, encargada de proteger la superficie del ojo, lo que favorece la aparición de sequedad y aumenta la sensación de cuerpo extraño. Por ello, recomiendan permanecer en interiores con puertas y ventanas cerradas cuando la concentración de humo sea elevada y evitar frotarse los ojos, ya que este gesto puede agravar la irritación.
También aconsejan lavarse las manos antes de tocarse la cara y utilizar lágrimas artificiales sin conservantes para mantener una correcta lubricación y ayudar a eliminar las partículas que puedan depositarse sobre la superficie ocular. En el caso de quienes usan lentes de contacto, sugieren reducir su utilización durante estos episodios y optar por las gafas siempre que sea posible.
Los ópticos-optometristas recuerdan que, si aparecen síntomas como dolor intenso, pérdida de visión, secreciones abundantes o molestias que no mejoran tras uno o dos días, es importante acudir a un profesional sanitario. Además, insisten en no utilizar colirios con medicamentos sin prescripción ni intentar retirar partículas adheridas al ojo, ya que una actuación inadecuada puede empeorar la lesión.