El consumo de cannabis durante la adolescencia puede multiplicar por tres el riesgo de desarrollar trastornos mentales en comparación con otras sustancias, según un estudio difundido por la Sociedad Española de Patología Dual (SEPD). La investigación, realizada por científicos de la Universidad Johns Hopkins y publicada en The American Journal of Psychiatry, refuerza la evidencia sobre los efectos que esta droga puede tener en un cerebro que aún se encuentra en pleno desarrollo.
Los especialistas advierten de que sigue existiendo la falsa creencia de que el cannabis es una sustancia poco peligrosa por su origen natural. Sin embargo, recuerdan que contiene un elevado potencial para desencadenar alteraciones psiquiátricas, especialmente entre los menores de 17 años. Durante esta etapa, las áreas cerebrales relacionadas con el control de impulsos todavía no han alcanzado su madurez, lo que incrementa la vulnerabilidad frente a los efectos del THC.
El estudio también señala que los adolescentes con predisposición genética presentan un riesgo aún mayor de sufrir problemas de salud mental. Entre las patologías más asociadas figuran la esquizofrenia y la depresión, además de episodios psicóticos que, en algunos casos, pueden evolucionar hacia trastornos crónicos.
Los expertos insisten en la importancia de detectar de forma precoz los problemas de salud mental vinculados al consumo de cannabis y de ofrecer tratamientos integrales que aborden tanto la adicción como los trastornos psiquiátricos asociados, especialmente entre la población más joven.