Venezuela mantiene a cientos de personas encarceladas por motivos políticos en una extensa red penitenciaria. Aunque nombres como El Rodeo I, Tocorón, Ramo Verde, El Helicoide y Yare II concentran la mayor atención internacional, estas prisiones son solo cinco de los 120 centros donde, según varias ONG, permanecen personas detenidas por su ideología o actividad política.
Esta semana, los cinco españoles excarcelados por el régimen de Maduro —José María Basoa, Andrés Martínez Adasme, Miguel Moreno Dapena, Ernesto Gorbe Cardona y Rocío San Miguel— llegaron a España tras ser liberados. El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, expresó su confianza en que “pronto puedan ser excarcelados más”, ya que se calcula que aún quedan alrededor de quince españoles detenidos en el país.
La ONG Foro Penal, que lleva la defensa legal de los presos políticos, registraba a 5 de enero 806 personas en esta situación, una cifra que ha ascendido posteriormente a 811. De ellas, 68 se encuentran en paradero desconocido y nueve bajo arresto domiciliario, lo que evidencia la opacidad y la falta de garantías en numerosos casos.
El Internado Judicial Rodeo I, en el estado Miranda, es la cárcel con más presos políticos identificados: 102. Entre ellos figura Rafael Tudares, yerno del líder opositor Edmundo González Urrutia, además de varios extranjeros. Organizaciones como el Observatorio Venezolano de Prisiones han denunciado que allí se mantiene a reclusos en condiciones extremas, “esposados las 24 horas del día, desnudos y con acceso limitado a alimentos y agua”.
Tocorón, en el estado Aragua, alberga a 99 presos políticos y es conocida por haber sido cuna del Tren de Aragua. Reconvertida en 2024 en prisión de “máxima seguridad”, el Gobierno justificó su uso con fines de “reeducación” y trabajo productivo, una narrativa que las ONG cuestionan por el trato que reciben los detenidos.
Ramo Verde, centro militar emblemático, cuenta con 77 presos políticos. Allí murió en custodia el general Raúl Isaías Baduel en 2021 tras casi una década encarcelado. También pasó por esta prisión el opositor Leopoldo López, lo que la ha convertido en un símbolo de la represión contra figuras políticas relevantes.
El Helicoide, sede del Sebin en Caracas, es quizá el centro más temido. Con 57 presos políticos, ha sido calificado por organizaciones de derechos humanos como “el centro de tortura más grande de América Latina”. En sus instalaciones se han denunciado torturas, agresiones sexuales y aislamiento prolongado contra opositores y activistas.
Más allá de estas cárceles, Yare II y III, Fénix Carabobo y varias prisiones femeninas completan la lista de los centros con más casos. Desde 2015, el Observatorio Venezolano de Prisiones ha documentado al menos 25 muertes de presos políticos bajo custodia, un dato que refuerza las denuncias sobre la gravedad de la situación y la urgencia de una respuesta internacional.