Después del dolor del Calvario

29 de marzo de 2026
3 minutos de lectura
Semana Santa en Sevilla. / Fuente: Europa Press

Después del Dolor del Calvario, llega la Luz Divina a nuestras vidas. Llega, con esa gran conmemoración para todos los cristianos y para todos los que quieran acompañarnos, respetando nuestras creencias.

Es un hecho que se repite año tras año y que atrae a muchos para conocer y vivir unos días de Primavera, con ese olor a azahar que invade toda la ciudad, en esta Sevilla Mariana, es la gran festividad para todos los cristianos del mundo. La Semana Santa.

Después de muchos años de vivir disfrutando de esta ciudad, la haces tuya, al conocer a sus gentes y terminas rindiéndote a ellos con sus costumbres, su carácter y esa filosofía de vida que solo la tienen sus gentes.

En esta tierra los sentimientos afloran con más fuerza que en cualquier otro lugar, aquí son capaces de llorar por dentro y mostrar un gesto de conformidad hacia fuera.

Viven el dolor sin transmitirlo y así continuar su camino de pasión por la vida regalada, dispuestos a disfrutarla, como solo ellos son capaces de saborearla a tope, para sentirse vivos.

En general, se distinguen, como dicen ellos, como buena gente. Todo lo viven al máximo y se mezclan con sus costumbres y folclore, son gente que te recibe con, buena cara y se ofrece de verdad, te das cuenta cuando los necesitas y no se ponen de perfil, al contrario dan la cara ofreciéndote su mano.

Aquí en cuanto han cesado las borrascas con sus lluvias y vientos, han brotado las flores y lo primero, que nos embarga es el perfume inconfundible del azahar de los naranjos, que abundan por toda la ciudad.

Las iglesias abren sus puertas y la devoción se siente y se muestra a todos los niveles. desde los más pequeñitos hasta los más mayores.

Todos quieren acompañar, las magníficas e impresionantes representaciones en «Los pasos» de cada una de las muchas Hermandades que existen y que crecen año tras año.

La Pasión de Cristo se vive, con unas interminables procesiones que recorren, además de la carrera oficial, todos los barrios de la ciudad sorteando sus calles, muchas de ellas estrechas.

En cualquier ciudad de España, ves y sientes en sus piedras, las manos de aquellos hombres que trabajaron en la construcción, muchos siglos atrás, en sus Catedrales. Se dejaron la piel de sus manos y su propia salud, en crear esas maravillas como testimonio de nuestra Fé Cristiana.

En muchos lugares del mundo, donde llegaron impartiendo el mensaje de Salvación, hicieron crecer, el número de mártires católicos, aumentando el número de Cristianos, donde era desconocido, hasta entonces.

Estos días, Sevilla se viste de gala, y su gente, de punta en blanco, como se dice coloquialmente. Es una forma de mostrar su respeto a ese Cristo que se entregó por todos nosotros como ofrenda, para darnos testimonio de la Resurrección y La existencia de la Vida Eterna.

Creer es la mejor herencia que nos traspasaron nuestros padres como Esperanza de una vida, después de esta que nos condiciona a ser, mejores personas durante nuestra existencia terrenal.

Los creyentes confiamos en esa otra vida que nos espera después de esta al morir, después de todas esas vivencias de felicidad, dolor, enfermedad y grandes penas por las despedidas a nuestros seres queridos, pero creemos con fe que nos encontraremos de nuevo con ellos.

Es la auténtica realidad con la que hemos vivido y que al pasar el trance de nuestra muerte, descubriremos arropados por los brazos de ese Dios Todopoderoso, como ser supremo, sobre toda la creación.

Por encima de todo el poder de Nuestro Padre amantísimo, queenvío a su hijo como El mismo, para regalarnos la felicidad dela Resurrección y a cambio se ofreció al martirio y murió por nosotros como hombre, siendo Dios mismo en su amado hijo.

Esa grande y magnífica Catedral de Sevilla hace estremecer a cualquier persona incluso no creyente, un sentimiento de respeto y de admiración. En estos días luce con todo su esplendor y su olor a incienso sale por sus calles y se mezcla con el olor a ese azahar que brota en la primavera.

Esa si es, de verdad, una Experiencia Religiosa. Si venís, la viviréis con intensidad y la guardaréis en vuestros recuerdos, como el mayor tesoro, de unas sensaciones que brotaron en Andalucía y que se perpetuarán en vuestros corazones. En esta tierra, su gente vive con igual intensidad, la fiesta y la devoción a sus creencias como cristianos, no consienten privarse de sus ancestrales costumbres que traspasan de generación tras generación.

Que está Semana Santa os llene de Paz, en la Esperanza de la Pascua de Resurrección.

¡SI A LA PAZ! En todos los pueblos y ciudades del mundo, Cristo vino a la tierra muriendo por nosotros, para darnos la gran oportunidad de poder salvarnos y gozar de esa vida eterna después de esta vida, al resucitar, junto a Él.

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