AL LÍMITE: Fuegos

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AL LÍMITE

EL DUENDE

Fuegos

Aunque el ministro del ramo no necesita otros fuegos que los propios, se le ha visto de pronto envuelto en llamaradas, como un adolescente con deseos.

Nadie se quema aquí por las decisiones que toma, pero España toda es una sombra. Culpar es siempre un atrevimiento y la responsabilidad se desdobla por eso en la falta de precaución, en algunos indeseables, en el calor exagerado, en los campos que los agricultores olvidan porque tuvieron que irse a la ruina, ante la desproporción del precio que les dan por sus cosechas.

Un viento inteligente debiera orientar el fuego hacia las malas gestiones, acrisolar tanta ignorancia, de donde brotan las ideas perversas, y purificar más de un corazón crecido entre cizañas.

La verdad es el único fuego que quema lo que sobra.

Ah, la verdad, esa mujer maltratada.

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