De verdad que este candil no pretende alumbrar a unos más que a otros, sólo desea ser objetivamente honesto y analítico para que, aunque insignificante, alguna luz ofrezca.
Me detengo hoy en una frase de Groucho Marx muy reveladora en estas circunstancias: “A todo el mundo le gusta la sinceridad, hasta que conoce a alguien que la practica”. Practico esa sinceridad preguntándome en voz alta: ¿Por qué con quiénes han recibido tres millones de votos no se puede hablar, por apestados y, con los que obtuvieron, en su conjunto, algo más de un millón y medio, mirándonos además de reojo y con desgana,se les considera socios privilegiados?
Quién me compra este misterio, adivina adivinanza: O los españoles carecemos de lógica elemental o se equivocaron en los números TODOS los profetas encuestadores o hubo poca luz en las oficinas de Correos.
pedrouve