La crítica: tenerle miedo o pasar de largo

26 de septiembre de 2026
2 minutos de lectura

Es totalmente vergonzoso atreverse a difamar a alguien que no está presente y no puede defenderse

Ay, la crítica, esa que se clava como un puñal hasta hacer brotar sangre.

Cuando naciste, dotado de ese maravilloso don del conformismo que te hará pasar por la vida sin esas alteraciones que puedan marcarte.

Verdaderamente, puedes considerarte un ser privilegiado. Guárdalo dentro de ti y no lo saques, pues puedes darte de bruces con alguien que te muestre su buen hacer y oculte la verdad de su oscura realidad…

Existe la mala costumbre, entre algunas personas que se nos pueden presentar muy amigables, de crear falsedades sobre alguien conocido, simplemente por pasar una tarde de charla, mientras desacreditan a quien les toque, solo por invalidar las acciones que realizó de buena fe.

Podemos idealizar muchas situaciones vividas, pero cuando pasa el tiempo eres más consciente de aquella realidad. Aquel hecho que te marcó fue suficiente para no volver a fiarte de esas personas que reparten maledicencias.

Entonces eras demasiado inocente, más inexperto en el conocimiento de las personas. Hoy sabes cómo pasar de largo sin que te pueda afectar.

Es mucho mejor no exponerse; así no sentirás el aliento de esas bocas que lanzan a los cuatro vientos sus voces zafias y vacías, en definitiva, «malas lenguas», para lograr esa atención que posiblemente no tengan en sus hogares.

Cuando tienes esa empatía propia de los seres humanos con decencia, sientes por esas personas criticadas que fueron capaces de ayudar, de favorecer situaciones dentro de sus trabajos y de sus comunidades, de acudir en ayuda siempre de quien lo necesitase.

Tú, por agradecimiento y lealtad, debes dar señales de tu auténtica catadura moral al defenderlo, procurando silenciar esas murmuraciones que solo conducen al fracaso personal de quienes las practican.

¿Qué clase de personas son esas que se suben al carro de cualquier bulo?

Sabemos que, entre «grupos afines», son capaces de infravalorar a quien les toque ese día, siempre por la maledicencia del primero que lo lanzó sin miramiento, simplemente por estar en esas charlas tan aparentemente distendidas que solo crean malos rollos y días de críticas.

Criticar es muy propio de mentes sin vida y sin motivación. La crítica, en la mayoría de las veces, es destructiva, propia de personas con baja autoestima e inseguridad.

Es totalmente vergonzoso atreverse a difamar a alguien que no está presente y no puede defenderse.

Cuando empiezan con el tú a tú, terminan creando un clan que, cobardemente, certifica lo dicho por amiguismo, por hacerse un sitio en el grupo… Quién sabe.

Precisamente por no conocer el fondo real de la persona a la que pretenden agredir en su integridad moral, y más aún después de que esta ya no esté entre esas personas, posiblemente esa persona criticada superase con creces la dignidad de quienes pretendían vituperarla.

No es de extrañar que muchas personas se aíslen del resto por ese freno que les crea saber que están rodeadas de hipócritas.

Y lo que tú expreses puede servirles después para divulgar falsedades.

Es muy lógico darse cuenta de que cada vez más personas se mantienen al margen de cualquier problema que no les concierne, sencillamente para guardar mejor sus espaldas.

El verano, con sus reuniones, es la época más activa para crear falsas historias que pueden destruir la dignidad de una persona que no puede defenderse de esas críticas, no precisamente para engrandecer sus acciones, sino más bien para hundirla.

Seamos conscientes del daño que pueden hacer las habladurías, con esos tintes maléficos que tanto entretienen al personal…

Respetando y empatizando, seguro que nos irá a todos mucho mejor. Antes de la crítica, es necesaria la claridad en la exposición de los hechos.

Limpiemos esa maleza del bosque de la incomprensión para que puedan brotar flores que nos agraden a la vista y nos embriaguen con su delicioso aroma nuestras vidas.

Responder

Your email address will not be published.

No olvides...

El variopinto tesoro escondido en el habla de Granada, desde la ‘malafollá’ al ‘no ni ná’, o ‘¿qué pollas dices?…’

Donde las hormigas son hormigos, la malafollá es un arte y el Mío Cid aún trabaja en el cortijo…

¿Tiene el hermano más pudiente una responsabilidad especial con el que menos posee? «La conciencia nos dirá qué tipo de hermanos queremos ser»

Hay personas que llegan a nuestra vida por elección y otras que forman parte de ella desde antes de que…

De prólepsis y analepsis: Europa entre el miedo al futuro y los fantasmas del pasado

El Este de Europa, desde Alemania hacia allá, se está convirtiendo en un verdadero queso gruyere para los espías de…

El Supremo puede actuar contra Sánchez aun cuando los del ‘pacto Frankenstein’ negaran el suplicatorio: al dejar el cargo sería juzgado por sus delitos [parte 3ª]

"La justicia que se somete al cálculo de los tiempos políticos no es justicia, sino aritmética; el verdadero Estado de…