Las altas temperaturas actuales suponen una amenaza directa para la salud cardiovascular. Según el doctor Rodrigo Ortega, cardiólogo del Hospital Universitario Quirónsalud Pozuelo, el organismo activa su sistema de refrigeración bajo una fuerte carga de trabajo.
«Cuando nos exponemos a temperaturas elevadas el cuerpo pone en marcha su sistema de refrigeración cuyo motor es el corazón», explica el experto, detallando que la dilatación de los vasos sanguíneos reduce la presión arterial, obligando al órgano a aumentar su frecuencia cardíaca para compensar.
Este esfuerzo se agrava por la deshidratación causada por el sudor. El doctor señala que los colectivos más vulnerables son los mayores de 70 años y aquellos con patologías predisponentes, ya que «la edad no solo suma años, sino que también reduce la capacidad de termorregulación».
Ortega pone especial énfasis en los pacientes hipertensos, advirtiendo de que su tratamiento habitual puede variar en eficacia con el calor: «Un tratamiento que puede controlar perfectamente su nivel de presión arterial en febrero puede no hacerlo en agosto y generarle hipotensión».
El especialista subraya que las primeras olas de calor son las más peligrosas debido a la falta de aclimatación del cuerpo. Por ello, recomienda extremar las precauciones evitando esfuerzos físicos en las horas centrales del día, vistiendo ropa ligera y transpirable, y manteniendo una hidratación constante. «Según padecemos exposiciones más prolongadas al calor, realizamos pequeñas adaptaciones que nos permiten amortiguar los efectos indeseados», aclara.
Finalmente, el cardiólogo insta a no descuidar los hábitos saludables ni los tratamientos médicos durante los meses de verano. El doctor hace un llamamiento a la prudencia, recordando que el aumento en el consumo de alcohol «no debe convertirse en la norma», y recomienda a los pacientes crónicos realizar un seguimiento diario de su tensión arterial para prevenir complicaciones graves como infartos o accidentes cerebrovasculares.