Seguir aguantando

8 de diciembre de 2024
1 minuto de lectura
Fachada del Hotel Palace, en Madrid. | Fuente: Wikimedia Commons

En la última cresta de la Carrera de San Jerónimo se pueden ver las torres impecables de la iglesia al fondo, el Congreso de los Diputados con dos leones a la puerta llovidos de improperios y, casi de puntillas, aparece al fondo El Palace, que ahora está de obras, aderezándose para que sus señorías puedan tomar embellecido el Martini de la complacencia.

Estuve en Madrid el día de la Constitución intentándome acercar a quienes me representan para cantar con ellos el himno mudo de la Marcha Real. Fue imposible. A doscientos metros, las calles cortadas impedían a los de a pie festejar la celebración y, como salido de entrañas imposibles, sólo pude escuchar un: ¡VIVA!

Sentí un dolor frío al saber luego que los partidos que sustentan al Gobierno estaban ausentes. Las dos Españas allí constituidas no se miraron a la cara, ni siquiera un mínimo gesto de saludo. Y al pueblo no le dejaron pasar para evitarles el llanto de un desencuentro bochornoso que intimida.

Como estaba cerca del Café Pombo -que me perdone Ramón Gómez de la Serna-, se me ocurrió una greguería: “Si una ley cae al suelo y no se quiebra, es de duralex”.

1 Comment Responder

  1. Ante semejantes visiones, nos estamos quedando como la mujer de Lot, al mirar el destrozo de las ciudades del pecado contra Dios,
    Está vez será en figuras de hielo.
    Gracias por amenizar nuestras mañanas.

Responder

Your email address will not be published.

No olvides...

Hablando de esperpentos

Siempre que algo se quiere conseguir, mucho más hay que ofrecer. Y suelen perder quienes creen ganar Hay tiempos y…

Ceuta, o crónica de una ‘vendetta’ anunciada

El rey Felipe VI reprende a Pedro Sánchez, y se suma de facto a Meloni, Trump, Le Pen, Frederiksen, Ben…

Principio modular en las cárceles españolas y falta de profesionalidad de los periodistas

“Todos somos ignorantes, lo que ocurre es que no todos ignoramos las mismas cosas.” Albert Einstein…

Cosas raras bajo el suelo

Debajo de la Casa de América, en la madrileña plaza de Cibeles, pasaban –quizá siguen pasando– cosas raras.…