Al menos 300 personas permanecen enterradas bajo toneladas de rocas tras la enorme avalancha de tierra ocurrida el pasado viernes 24 de mayo en el norte de Papúa Nueva Guinea. Un diputado local ha indicado que esta es una estimación provisional, advirtiendo que aún es imposible proporcionar una cifra oficial de víctimas.
El diputado Aimos Akem ha indicado al portal PNG Post-Courier que la avalancha, ocurrida en provincia de Enga a unos 600 kilómetros de la capital, Port Moresby sobre las 03.00 del viernes y que ha afectado a seis poblaciones, especialmente a la localidad de Yambili, ha arrasado casi 1.200 viviendas y ha reiterado su llamamiento para intensificar las tareas de rescate.
Sin embargo, todavía no existe una panorámica concreta del verdadero impacto del deslizamiento, que se ha sentido en toda la región de Mulitaka. El jefe de la Organización Internacional para la Migración (OIM), Serhan Aktropak, ha advertido al diario británico The Independent sobre la escala «enorme» del deslizamiento y ha recordado la alta densidad de población de estas localidades.
«A la mínima que se destruyan más de 60 viviendas, el número de fallecidos puede rebasar fácilmente el centenar», advirtió.
Estados Unidos, Australia y Nueva Zelanda ya han ofrecido su asistencia para colaborar en unas difíciles tareas de salvamento porque la avalancha ha bloqueado todos los accesos por carretera y ahora mismo solo se puede llegar a pie desde las inmediaciones o bien por helicóptero.