Villarejo retiró una denuncia de Bárbara Rey para ocultar que se acostaba con el emérito

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Arriba, Juan Carlos I; abajo a la izquierda, la vedete Bárbara Rey; y abajo a la derecha, el excomisario José Manuel Villarejo.
Audio de Villarejo; su mujer, Gemma Alcalá; junto con la presentadora Ana Rosa Quintana; y el marido de esta, Juan Muñoz.

El comisario José Manuel Villarejo retiró la denuncia que interpuso la vedete Bárbara Rey, en Pozuelo de Alarcón, por la explosión en su domicilio de una maleta que contenía grabaciones de vídeo y audio del rey Juan Carlos referentes a secretos de Estado y a su relación extramatrimonial con la artista. Así lo desvela hoy en exclusiva FUENTES INFORMADAS, con una grabación a la que ha tenido acceso, que presuntamente atestigua la intervención en 1997 del antiguo Centro Superior de Información de la Defensa (CESID) y del expolicía para destruir todo rastro de este incidente comprometedor.

Esta es una nueva entrega del serial de la conversación del 26 de enero de 2017 entre Villarejo; su mujer, la periodista Gemma Alcalá; Ana Rosa; y su marido, el empresario Juan Muñoz, el principal interesado en que se celebrara esta reunión para realizarle un encargo al excomisario por un problema penal. Se trataba de la participación, junto a su hermano Fernando, en la pieza denominada Pintor de la ‘Operación Tándem’. Se basó en solicitar la ayuda de Villarejo para solventar un asunto de facturas falsas por parte de los hermanos Muñoz. Por ello, la Fiscalía Anticorrupción, tras alcanzar un acuerdo con los hermanos Muñoz, les ha rebajado la petición de pena de cárcel de 8 años a 11 meses. En cambio, para el comisario jubilado pide 14 años de prisión.

El aparato del espionaje español estaba muy preocupado con la problemática que suponía que la también examante del emérito, Bárbara Rey, tuviera en su poder unas grabaciones que ponían en un brete muy serio a la Casa Real y, sobre todo, al Estado.

Cuando el CESID fue conocedor de estos hechos, acordó darle 10 millones de dólares a Bárbara Rey a cambio de su silencio, una información que ya se difundió hace años. Al cambio, 160 millones de «pelas» de la época, según el comisario (min. 2:51).

La otra parte del acuerdo era que mientras que se le realizaban los pagos -con fondos reservados- los agentes de los servicios de inteligencia pusieran las cintas en una maleta cerrada con un código y que se guardara en su casa, algo que beneficiaba a ambas partes. Por un lado, las grabaciones estaban blindadas a buen recaudo, con una contraseña que impedía su filtración a la opinión pública. Por otro lado, la actriz las seguía teniendo a su cargo.

Todo se origina por un error del CESID en su estrategia, que había «fabricado» unos premios ‘ad hoc’ para que Bárbara Rey se ausentara de su casa y acudiera al evento. En ese instante, un sistema de ácido mediante un cable instalado en el asa de la maleta corroería el material de su interior y se acabarían los quebraderos de cabeza de Inteligencia. La sorpresa fue que la treta falló: el sistema se activó antes de tiempo, o bien, la vedete seguía todavía en su casa cuando el ácido empezó a actuar. En definitiva, la maleta se incendió y ella se percató. Le entró tal pánico -pensaba que se trataba de una bomba- que la tiró a la piscina para apagarla debido a que podía haber provocado una deflagración por el ácido corrosivo. Un craso error de Interior que permitió que Bárbara Rey se diera cuenta de que se había violado el pacto.

La denuncia del Bárbara Rey, según Villarejo

Después de ese rocambolesco hecho, interpuso una denuncia ante la Guardia Civil. “Me han intentado poner una bomba porque me estoy zumbando al Rey» (min. 2:27) , afirma Villarejo, con sus palabras, que expuso ella en la denuncia cuando le tomaron declaración.

Acto seguido, el entonces cargo asimilable al Director Adjunto Operativo (DAO) de la Policía Nacional -puesto que no existió esa figura hasta que en 2006 se creó- le encargó a Villarejo que fuera al día siguiente, negociara con ella y «quitara» la denuncia (min. 2:35). Así operaba Interior para salvaguardar sus secretos más inconfesables.

Previamente, en el audio, de 2017, el constructor y marido de Ana Rosa, Juan Muñoz, se pregunta ante Villarejo por qué se ha reactivado esta polémica en los medios de comunicación y cómo no se ha impedido que salga otra vez algo ya había sido noticia con anterioridad. Ana Rosa responsabiliza al periodista y actual director de ‘Okdiario’, Eduardo Inda, que publicó en ese entonces, junto al diario El Español, informaciones sobre las andanzas de la vedete y el antiguo titular de la jefatura del Estado. Villarejo tiene la respuesta a la pregunta que lanza Muñoz: «Por un tío que se llama José Villarejo, que el hombre quiere recuperar la historia» (min. 0:09).

La finca de Bárbara Rey

En ese sentido, otro hecho importante es si Villarejo llegó a entrar a la finca de Bárbara Rey. La presentadora le pregunta directamente, él lo niega tajantemente y afirma que se enteró después. El excomisario retoma la conversación: «¿Y qué dices que el Inda lo ha dicho en algún programa o lo dice en petit comité?». «[Eduardo Inda] me dijo: «Esto lo sabe tu amigo y el mío». Y yo pensé: ¿Cómo va a entrar Pepe [Villarejo] si es de la Policía y este era del Centro Superior de Información de la Defensa (CESID)?» (min. 1:44), explica Ana Rosa Quintana. Villarejo acaba zanjando que «cuando eso ocurre se monta una bronca tremenda y, como siempre, la caga el CESID», en alusión al incidente de la maleta.

Cuando en la comida Villarejo relata este episodio, Ana Rosa Quintana se sorprende y eso que aunque Bárbara Rey «públicamente» no lo ha divulgado, sí que se lo «ha contado a todos [los periodistas] (min. 3:44). Villarejo le asegura que no se puede imaginar cuánto ella «odia al emérito» (min. 3:35) y a dicho motivo se debe esa inquina de ir aireando todas esas informaciones off the record a los periodistas. Además, Ana Rosa pensaba que la cantidad pagada se limitaba a 28 millones de pesetas. En cambio, el expolicía le dice implícitamente que ese era únicamente uno de los pagos que le transfirieron.

Ana Rosa: «Bárbara Rey le ha grabado al emérito en la cama, la muy hija de p.»

En la charla no dejan títere con cabeza. El expolicía retirado mantiene que la actriz está «todo el día en el casino». No solo eso, sino que es una «burlanga», una persona que roba y tima, especialmente por medio de juegos de azar, así como una «perdedora». «Había días que perdía 20 y 30 millones de ‘pelas'», sentencia (min. 3:13).

«Le ha grabado en la cama, la muy hija de p.», asevera Ana Rosa, cosa que Villarejo confirma (min. 4:02). Según ella, esta información procede de la propia actriz, a tenor de lo que indica. De ahí, entre otras cuestiones, el interés del Rey emérito en que no trascendiera. Aparte de grabar ese tipo de escenas -supuestamente también en vídeo y no solo en audio- con el presumible objeto de realizar un chantaje, además recogió en cintas muchos de los secretos oficiales y personales que Juan Carlos I le confesó. Así figura en la noticia publicada en exclusiva por FUENTES INFORMADAS este martes, donde Villarejo señala: «El otro [don Juan Carlos] se ahorraba los 50 euros del psiquiatra contándole a ella [tanto a Bárbara Rey como a Corinna Larsen] sus marrones y problemas de Estado».

La periodista y el excomisario no se quedan ahí. «Barbara Rey le hacía el arroz, el cabrón llegaba [a su casa]… Le costaba dinero, ella le compraba jamón», apunta Ana Rosa Quintana. Villarejo responde que el emérito era «un rata», «un agonías» y que no le daba «ni una ‘cala’ [una peseta]» (min. 3:51). En ese sentido, Juan Muñoz señala que «todos los presidentes del Gobierno han tenido problemas» con él (min. 4:06).

Sin embargo, esta era una realidad alejada para la ciudadanía. La periodista y esposa de Villarejo, Gemma Alcalá, reitera que esta es «una historia demasiado manida en los medios». Villarejo precisa que lo es «en los medios, no en la gente» (min. 4:16), lo que refleja que durante parte de la reciente historia de España ha habido una ley del silencio comunicativa para con este asunto. «Cuando se trató en su momento era un tema del corazón», indica Alcalá. «Si su mujer [doña Sofía] se lo consiente es su problema… Pero que lo pague con fondos reservados…» (min. 5:11), denuncia Quintana.

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