Villar Mir (OHL) y Álvarez (Eulen), últimos empresarios premiados con marquesado antes de la abdicación de Juan Carlos I

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A la izquierda, Juan Miguel Villar Mir, presidente de OHL y líder del proyecto del AVE a la Meca; a la derecha, David Álvarez Díez, presidente y fundador del grupo Eulen y de Bodegas Vega Sicilia. | Fuente: montaje Europa Press / Eulen, vía Wikimedia Commons.

En los años 2011 y 2014, respectivamente, el entonces rey concedió los títulos de marqués al dueño de la constructora OHL, Juan Miguel Villar Mir, líder del proyecto del AVE del Desierto en Arabia Saudí, y también a David Álvarez Díez, presidente y fundador del grupo Eulen y de Bodegas Vega Sicilia

A medida que se acercaba el momento de su abdicación, el 18 de junio de 2014, el rey Juan Carlos I incrementó el uso de su facultad para conceder títulos nobiliarios, en términos comparativos con su reinado anterior. El año 2011 fue uno de mayores «premios» con seis títulos otorgados.  

Entre ellos destacaron, los publicados el 3 de febrero de 2011 en el Boletín Oficial del Estado (BOE) el del premio Nóbel Mario Vargas Llosa «por su extraordinaria contribución, apreciada universalmente, a la literatura y a la lengua española», a quien le otorgó el Marquesado de Vargas Llosa. Fue el año en el que le dio el título de marqués a Vicente del Bosque, el ex seleccionador de fútbol de España, vencedora en el Mundial de 2010. 

Y ese 3 de febrero de 2011 también Juan Miguel Villar Mir, presidente de OHL, conglomerado nacido de la fusión de Obrascón, Huarte y Laín, tres firmas de la construcción y los servicios, consiguió el Marquesado de Villar Mir.  «La destacada y dilatada trayectoria de don Juan Miguel Villar Mir, al servicio de España y de la Corona, merece ser reconocida de manera especial, por lo que, queriendo demostrarle mi Real aprecio, vengo en otorgarle el título de Marqués de Villar Mir, para sí y sus sucesores, de acuerdo con la legislación nobiliaria española», se deja constancia en el BOE. 

Su empresa multinacional negociaba en aquellas fechas, junto con otras once firmas españolas, el contrato de 6.736 millones de euros para construir el llamado AVE del Desierto que conectaría los 450 kilómetros entre las ciudades de las ciudades Medina y La Meca, en Arabia Saudí. Un contrato en el que se pagaron diversas comisiones y que fue adjudicado al consorcio hispano-saudí Al Shoula el 26 de octubre de 2011.  

Según la Fiscalía Anticorrupción, se hizo un contrato con una empresa consultora de Shaphari Zanganeh, viuda del vendedor de armas saudí Adnan Khassoghi, por 95.7 millones de euros, para la coordinación de los trabajos con empresas saudíes y subcontratas. Zanganeh viajó en de 2006 a Arabia Saudí, antes de una visita de los Reyes a dicho país, con una carta de Juan Carlos fechada el 13 de marzo de 2006, dirigida al príncipe y ministro de Defensa de Arabia Saudí, Sultán Bin Abdullaziz, en la cual presentaba a Zanganeh como «persona de confianza» y confiaba en que pudieran celebrar un encuentro durante su próxima visita de Estado, concretada el 8-10 de abril de 2006. 

La empresaria que dicha carta tuviera relación con el AVE del Desierto. En aquella ocasión, mientras el rey, su esposa Sofía y Corinna zu Sayn-Wittgenstein viajaron en un avión de la Fuerza Aérea Española, Shaphari se desplazó a Arabia Saudí en un jet privado a invitación de Juan Miguel Villar Mir. 

Datos sobre otra comisión de 100 millones desvelados en los audios de ‘Fuentes Informadas’

Las conversaciones hechas públicas parcialmente en julio 2018 entre el excomisario José Villarejo y Corinna zu Sayn-Wittgenstein, examante de Juan Carlos I, abordan en varios pasajes referencias a Villar Mir y a su relación con el exrey sobre el pago de una comisión para él, según ha publicado FUENTES INFORMADAS hace unas semanas

Esa cantidad no está relacionada, a su vez, con los 100 millones de dólares (o 64,8 millones de euros) transferidos por el ministerio saudí de Finanzas a Juan Carlos I el 8 de agosto de 2008 en su cuenta Lucum 505523 del banco Mirabaud de Ginebra, y que han sido el objeto de la investigación abierta y más tarde archivada del fiscal suizo Yves Bertossa. 

La otra distinción empresarial relevante ocurrió a cuatro semanas de la abdicación. Juan Carlos I concedió, el 13 de mayo de 2014, el Marquesado de Crémenes a David Álvarez Díez, presidente y fundador de la empresa española y multinacional grupo Eulen y de Bodegas Vega Sicilia a través de la empresa Los Enebros-.

«La dilatada y fructiìfera trayectoria de don David Alvarez Cano en el sector empresarial, donde ha destacado por su capacidad de adaptación a las necesidades del mercado y su preocupación por la formación profesional, merece ser reconocida de manera especial, por lo que, queriendo demostrarle mi Real aprecio, vengo en otorgarle, con carácter vitalicio, el título de Marqués de Crémenes. Dado en Madrid, el 13 de mayo de 2014», dice el BOE. La distinción tenía un error. El apellido materno de Álvarez no era Cano sino Díez. Y fue rectificado en el BOE el día siguiente. 

Mientras los títulos reseñados van firmados por Juan Carlos y el entonces ministro de Justicia Francisco Caamaño, durante el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, el de Álvarez Díez lo es por el Juan Carlos y Alberto Ruiz-Gallardón, ministro de Justicia del Gobierno de Mariano Rajoy. 

Álvarez Díez, el patriarca del conglomerado Eulen, atravesaba desde hacía diez años una cruenta lucha de poder en su grupo en aquellos días de 2014. Sus hijos cuestionaban el ejercicio personalista de toma de decisiones y llegaron a arrebatarle la «joya de la corona», las Bodegas Vega Sicilia, controlada por la firma Los Enebros, qué él consiguió recuperar en 2011 después de ganar un pleito judicial. El marquesado es vitalicio, es decir, no puede ser transmitido a sus herederos. 

En una entrevista con el diario La Razón, después de serle concedido el marquesado, Álvarez Díez contestaba a la pregunta sobre si el rey Juan Carlos I le había llamado para darle la bienvenida a la aristocracia: 

–Sí, me llamó y estuve con él, el miércoles por la tarde, pero no hemos hablado nada más que de la enfermedad suya y de la mía, que es algo que le ha preocupado mucho. Hemos estado los dos enfermos al mismo tiempo. Al rey no le hago preguntas, lo más que le pregunto es por su salud, claro que hablamos de cosas, pero no le pregunto sobre sus intenciones. Él me llama David y yo le llamo Majestad porque siempre seré David Álvarez, además de marqués. El miércoles me distinguió recibiéndome con un abrazo y acompañándome hasta el ascensor con otro abrazo. Creo que el Rey tiene buen concepto porque me conoce de otras ocasiones. Anda bastante bien, me dio el brazo para que le cogiese yo y le dije: «Sí, sí, voy a agarrarme porque usted lleva tres pies y yo dos».  

–¿Brindaron con un Vega Sicilia «Único»?  

–No, pero me consta que el Rey tiene mucho interés por nuestro vino. Él beberá Vega Sicilia cuando tenga cosas excepcionales, pero no creo que lo haga a diario. Su Majestad tiene cupo y paga el vino que pide y, por otra parte, la Casa Real también tiene cupo y lo que piden para sus actos oficiales también lo pagan. El Príncipe no tiene, yo creo que bebe poco.  

Preguntado por si el Marquesado otorgado era vitalicio, el patriarca, no sin sentido del humor explicó: 

–Porque yo tengo un problema familiar de varios de mis hijos que están fuera de mi jurisdicción porque han querido andar solos y sin mi autorización. El Rey sabe eso y sin conocer quiénes están conmigo y quién no, supongo que la opinión de su Majestad ha sido: «Vete tú a saber dónde cae este marquesado», y por eso es vitalicio. 

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