La Policía Nacional ha detenido en Alicante a una mujer de 29 años acusada de simular un robo con violencia y una agresión sexual que, según la investigación, nunca ocurrieron. La denunciante aseguró inicialmente que dos hombres la habían obligado a subir a un coche, amenazándola con una navaja, y que durante el trayecto le habían robado 475 euros y realizado tocamientos.
La mujer también denunció que, después del supuesto asalto, alguien había realizado desde su cuenta bancaria una transferencia de 555 euros sin su consentimiento. Según explicó a los agentes, los presuntos autores podrían haber accedido a sus datos bancarios después de obligarla a desbloquear el teléfono móvil.
La investigación del Grupo de Policía Judicial de la Comisaría de Distrito Centro de Alicante comenzó tras recibir la denuncia. Las primeras comprobaciones permitieron detectar varias contradicciones en el relato, especialmente relacionadas con el recorrido que supuestamente había realizado y los tiempos de los hechos.
Según la Policía, la versión que la mujer ofreció inicialmente a los agentes que acudieron a su domicilio después de recibir el aviso no coincidía completamente con la denuncia que posteriormente presentó en comisaría.
En su primer relato aseguró que había sido abordada por dos hombres que la introdujeron por la fuerza en un vehículo mientras la amenazaban con matarla si gritaba. Según su declaración, los individuos le mostraron una navaja y le quitaron 475 euros que llevaba en una mochila.
También afirmó que la golpearon después de que les dijera que podían quedarse con sus pertenencias y cuando trató de escapar. Durante el supuesto asalto, uno de los hombres habría realizado además tocamientos de carácter sexual.
La mujer relató que finalmente los dos individuos le permitieron abandonar el vehículo y le ordenaron que no se girara hasta que se hubieran alejado. Cuando llegó a su domicilio avisó a la Policía Nacional.
Los agentes que acudieron al lugar le ofrecieron asistencia sanitaria, pero la mujer rechazó ser trasladada o atendida.
A la historia del supuesto robo se sumó después una operación bancaria. La denunciante aseguró que había descubierto una transferencia de 555 euros realizada sin autorización y atribuyó inicialmente ese movimiento a los supuestos asaltantes.
Sin embargo, las comprobaciones realizadas por los investigadores comenzaron a revelar inconsistencias. Los agentes analizaron el relato y detectaron diferencias tanto en los tiempos como en el recorrido descrito por la mujer.
Ante las contradicciones, los investigadores volvieron a citarla en dependencias policiales para aclarar distintos aspectos de su denuncia.
Fue entonces cuando, según la Policía, reconoció que había inventado el robo y la agresión sexual.
La mujer admitió que el único hecho real había sido la estafa de 555 euros, cuya autoría aseguró desconocer. Explicó a los investigadores que había presentado la denuncia falsa con la intención de entregársela a su banco y tratar de recuperar el dinero que había perdido.
Tras completar las averiguaciones, los agentes procedieron a su detención como presunta autora de un delito de simulación de delito.
La Policía Nacional recuerda que denunciar un delito que no se ha producido o atribuir a unos hechos una naturaleza delictiva diferente puede constituir un delito de simulación de delito.
El problema puede agravarse cuando la denuncia falsa se utiliza posteriormente para reclamar una compensación económica a una compañía aseguradora o recuperar un dinero perdido. En esos casos, además de la posible simulación, podrían aparecer otras responsabilidades penales.
La Policía advierte de que este tipo de actuaciones pueden terminar con la detención de quien presenta la denuncia y con consecuencias penales y antecedentes.