El Alzheimer puede borrar recuerdos, nombres y momentos importantes de la vida, pero eso no significa que una persona pierda su dignidad ni su capacidad para sentir cariño y conectar con quienes la rodean.
Así lo ha explicado Javier Barbero, miembro del Grupo de Trabajo de Espiritualidad de la Sociedad Española de Cuidados Paliativos (SECPAL), durante un encuentro organizado junto a la Confederación Española de Alzheimer (CEAFA).
El especialista ha destacado que, aunque una persona con Alzheimer tenga dificultades para reconocer a sus familiares o recordar experiencias, todavía puede disfrutar de momentos agradables y sentirse acompañada.
En este sentido, ha señalado que pequeños gestos cotidianos, como una caricia, una voz familiar o una conversación tranquila, pueden transmitir seguridad y bienestar.
Barbero también ha recordado que la espiritualidad no está necesariamente relacionada con la religión, sino que puede encontrarse en el afecto, la naturaleza o las relaciones personales.
Además, ha insistido en que la dignidad humana no depende de conservar la memoria ni de mantener la autonomía.
Por ello, considera fundamental ofrecer un acompañamiento basado en la comprensión, la cercanía y el respeto, reconociendo que detrás de la enfermedad sigue existiendo una persona con emociones, necesidades y capacidad para experimentar momentos significativos.