Lo que parecía una troanquila jornada de verano en la playa de Los Locos acabó convirtiéndose en una escena de pánico en la urbanización Duquesa Beach, en Torrevieja. El pasado jueves, un presunto okupa agredió con un fuerte puñetazo a un vecino y, armado con un cúter, estuvo a punto de provocar una tragedia mayor.
Los residentes aseguran que los problemas no son nuevos. Desde hace semanas, un hombre, acompañado de dos mujeres y dos menores, se instaló en uno de los apartamentos presentando un contrato que, según confirmó la presidenta de la comunidad, era falso. Desde entonces, los vecinos aseguran haber sufrido amenazas, cortes de luz y agua, gritos y peleas en las zonas comunes.
“Estamos hartos, ya tenemos miedo hasta de entrar a nuestras casas”, relataba una vecina visiblemente alterada, reflejando la tensión diaria que se vive en el complejo.
El último estallido se produjo tras una discusión entre un vecino y el supuesto okupa. Testigos aseguran que el hombre no solo le golpeó en la cabeza, sino que también intentó atacarle con el cúter que portaba en la otra mano. Los gritos atrajeron a decenas de vecinos, que intentaron frenar la agresión. Desde el balcón, el presunto agresor respondió con gestos amenazantes y lanzando objetos —entre ellos una silla, una maceta, botes de spray e incluso agua— que provocaron destrozos, incluido un coche estacionado frente al edificio.
La situación no fue a más gracias a la rápida intervención de seis patrullas de la Policía Local y varios agentes de la Guardia Civil. El vecino herido fue trasladado al hospital mientras que el agresor resultó detenido. Sin embargo, dentro de la vivienda permanecieron las dos mujeres con los menores, lo que generó tal inquietud entre los residentes que muchos pidieron acompañamiento policial para poder regresar a sus hogares sin miedo a represalias.
La presidenta de la comunidad ha reiterado que continuarán interponiendo denuncias, aunque el temor persiste entre los vecinos. “Hoy hemos tenido suerte, pero tenemos miedo de lo que pueda pasar mañana”, confesaba otro residente, visiblemente nervioso tras el episodio.