Un ciclo en apoyo de la mujer rural ha llevado el cine a 332 localidades españolas. Organizado por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación ha contado con 61.000 espectadores en su edición más ambiciosa, marcada por lo ambicioso de su propuesta y por la gran acogida obtenida. La cifra de seguidores duplica a la del año anterior y permite dimensionar el salto cuantitativo y cualitativo que ha
supuesto el ciclo.
Según la secretaria de Estado de Agricultura y Alimentación, Begoña García Bernal, se ha convertido en uno de los mayores ejercicios de acceso cultural universal en España. Organizado por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación en colaboración con el Ministerio de Cultura y el Instituto de la Cinematografía y de las Artes Audiovisuales (ICAA), el ciclo ha demostrado el poder del cine como herramienta de cohesión social, al alcanzar un nivel de accesibilidad inédito en entornos rurales y comunidades diversas.
Con más de 500 proyecciones y 200 actividades complementarias, el ciclo se ha convertido en un auténtico movimiento cultural en el que han colaborado también más de 50 asociaciones, fundaciones y agentes locales. Las proyecciones se han realizado en 332 localidades de toda la geografía española, a las que han llegado películas que proponen un relato alternativo sobre la mujer rural. El ciclo ha recalado también en 131 residencias de mayores, así como en colegios e institutos.
La secretaria de Estado de Agricultura y Alimentación, Begoña García, considera que esta séptima edición del Ciclo Nacional de Cine y Mujeres Rurales no solo marca “un antes y un después” en la accesibilidad cultural, sino que también reafirma el compromiso por “un acceso equitativo y universal a la cultura”. Al mismo tiempo renueva la convicción del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación de
seguir reivindicando la riqueza del mundo rural y de visibilizar las contribuciones y desafíos de las mujeres que lo sostienen.
Para Rocío Mesa, directora de Secaderos, una de las películas proyectadas, «gracias a este ciclo las películas viajan a pueblos donde el cine en comunidad es o bien inexistente, o una completa rareza, generando encuentros, actividades y sinergias entre las mujeres rurales que trascienden la pantalla y siembran el terreno del pensamiento colectivo con la semilla de la cultura”. “Es fundamental entablar un
diálogo con las espectadoras que más pueden empatizar con estas historias y el ciclo lo hace posible”, resalta.
Exposiciones fotográficas, debates, mesas redondas, conciertos, cinefórums, degustaciones de productos locales, talleres y encuentros han sido algunas de las actividades complementarias del ciclo, programadas para impulsar el diálogo sobre realidades y desafíos a las que se enfrentan las mujeres rurales, con una visión contemporánea y despojada de estereotipos.
Han destacado las citadas presentaciones y coloquios con directores y directoras de películas con gran reconocimiento nacional e internacional, como Estíbaliz Urresola, autora de ‘20.000 especies de abejas’, película con la que resultó ganadora de Biznaga de Oro a Mejor Película Española en la edición 26 del Festival de Málaga; o Jaione Camborda, directora de O Corno, que ganó la Concha de Oro
en el 71 Festival de San Sebastián.