Sereno e impasible, juez Peinado

22 de abril de 2026
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El juez Juan Carlos Peinado I EP
Por todos lados le llegan las tormentas de los poderosos buscando leyes que le jubilen antes de tiempo…

Alfonso VII concedió a Ávila los títulos de ciudad del rey, de la lealtad y de los caballeros. Más tarde, cuando Felipe II llegó a Ávila para jurar los Fueros de Castilla, el maestro de ceremonias advirtió al príncipe: No olvide, alteza, lo que en esta tierra es religión: “antes quebrarse que doblarse”. Santa Teresa estaba invitada en aquella fiesta a la que no pudo ir porque acababa de morir su madre, doña Beatriz de Ahumada y, conociendo sus bríos de mujer abulense, prefirió su padre tenerla un tiempo de pupila en el convento de las agustinas.

De Ávila es el juez Peinado, impasible, como una ráfaga de luna que baja solo las rampas de la noche. Por todos lados le llegan las tormentas de los poderosos buscando leyes que le jubilen antes de tiempo o sometiéndole al escarnio de ministros y tertulianos, como si fuese un delincuente.

Ni se doble ni se quiebre, señor Peinado, la firme nobleza de caballero que está demostrando la suscribe esa parte de España bien nacida que no recibe sobres y que apuesta por la justicia y la verdad. En aquella ocasión Santa Teresa estaba enclaustrada, pero demostró siempre que la buena conciencia es norma suprema de conducta.

Pedro Villarejo

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