Profundamente agradecidos nos sentimos los españoles por haberse dignado visitarnos la Presidenta de México. Entre tanto demócrata defendiendo lo sagrado de las ideologías que ellos representan, nuestro Jefe de Gobierno, el de Brasil y otros destacados dialogantes, han mostrado al mundo entero estar dispuestos a corregir las bastardías informativas que se publiquen en el mundo y que entorpecen seriamente la verdad, tan bien representada en los abajo firmantes.
La señora Presidenta de México ha venido, sustancialmente, a que le sigamos pidiendo perdón por las tiranías invasoras de la Conquista. Con su altivez de corista maltratada y su moño de castaña insuficiente, la señora Presidenta da la impresión de no haber leído ni una sola página de Escuela de Salamanca, bien argumentada por el especialista Martín de la Hoz, u otros libros de semejante investigación, en los que sostiene el respeto que hubo por nuestra parte al valorar el derecho internacional de las nuevas Provincias, sustentando la dignidad de las personas y propiedades, regalándoles el idioma y la fe, el mejor tesoro.
Tampoco el rey parece haber leído.