Pedro Sánchez ha aprovechado su comparecencia en el Congreso para defenderse de las acusaciones de corrupción que afectan al entorno del PSOE y reivindicar la actuación de su Gobierno en los distintos casos que centran actualmente el debate político. El presidente ha rechazado de forma tajante cualquier implicación personal en las irregularidades investigadas y ha asegurado que nunca tuvo conocimiento de las prácticas por las que varios de sus antiguos colaboradores están siendo investigados o han sido condenados.
Durante su intervención ante el Pleno, Sánchez sostuvo que existe un intento de trasladar a la opinión pública la imagen de una corrupción generalizada en España y dentro del PSOE, una tesis que considera falsa. En ese sentido, insistió en que jamás conoció ni habría permitido conductas irregulares por parte de dirigentes de su partido o miembros de su Gobierno.
El jefe del Ejecutivo también quiso desvincular al PSOE de cualquier sospecha de financiación ilegal. Según afirmó, el partido no se ha financiado de forma irregular y, en caso de que se hayan producido actuaciones ilícitas, estas responderían a comportamientos individuales de personas que se habrían aprovechado de su posición dentro de la organización.
La reciente condena al exministro José Luis Ábalos también estuvo presente en su discurso. Sánchez aseguró que respeta y acata la decisión judicial y defendió que no puede existir ningún espacio para la impunidad cuando se trata de casos de corrupción, independientemente de quién sea la persona afectada.
Además de responder a las críticas por los casos que afectan al PSOE, el presidente dedicó parte de su intervención a respaldar públicamente al expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero, investigado en la Audiencia Nacional en el marco del denominado caso Plus Ultra.
Sánchez recordó que la causa continúa en fase de instrucción y apeló a la presunción de inocencia del exdirigente socialista. A su juicio, la trayectoria política de Zapatero y los años que pasó al frente del Gobierno sin verse envuelto en escándalos de corrupción justifican la confianza que sigue depositando en él.
El presidente también defendió la actuación del Ejecutivo en el rescate de la aerolínea Plus Ultra, una de las operaciones bajo examen judicial. Según explicó, la ayuda concedida cumplió todos los requisitos legales y fue tramitada con las mismas garantías aplicadas a otras compañías beneficiadas por los fondos habilitados durante la crisis.
Sánchez insistió en que no existió ningún trato de favor hacia la empresa y recordó que la operación fue avalada tanto por los tribunales como por el Tribunal de Cuentas. Por ello, desafió a quienes sostienen lo contrario a presentar pruebas que respalden sus acusaciones.
Con este mensaje, el presidente trató de reforzar la defensa política del Gobierno en una de las comparecencias más delicadas de los últimos meses, marcada por la presión de la oposición y por los distintos procedimientos judiciales que afectan al entorno socialista. Mientras el PP insiste en exigir responsabilidades políticas y reclama un adelanto electoral, Sánchez mantiene su estrategia de separar las investigaciones judiciales de la acción del Ejecutivo y reivindicar la legalidad de las decisiones adoptadas por su Gobierno.