El presidente republicano Donald Trump ha cerrado un nuevo acuerdo millonario con la compañía energética Invenergy para cancelar varios proyectos de energía eólica marina a cambio de una compensación económica que la empresa destinará al desarrollo de nuevas infraestructuras energéticas, principalmente centrales de gas natural.
Según los términos del pacto, Invenergy renunciará voluntariamente a cuatro concesiones federales para parques eólicos marinos situadas en la bahía de Nueva York, frente a la costa central de California y en el golfo de Maine. Los proyectos se encontraban todavía en fases iniciales de desarrollo y tenían escasas perspectivas de avanzar tras la paralización de nuevos permisos federales para la energía eólica marina impulsada por el líder republicano.
A cambio, la Administración Trump reembolsará a la compañía 765 millones de dólares, una cifra ligeramente inferior a la cantidad desembolsada por Invenergy durante las subastas de concesiones celebradas durante la presidencia de Joe Biden.
La empresa ha anunciado que utilizará esos recursos para desarrollar al menos cinco nuevas centrales eléctricas de gas natural en varios estados del Medio Oeste, entre ellos Indiana, Wisconsin, Iowa, Kansas y Misuri. Además, parte de la inversión se dirigirá a proyectos de energía geotérmica en el oeste del país.
El acuerdo se suma a otros alcanzados en los últimos meses por la Administración Trump con grandes compañías energéticas para abandonar proyectos eólicos marinos y redirigir inversiones hacia otras fuentes de energía. Entre ellas figura la francesa TotalEnergies, que también aceptó rescindir concesiones eólicas frente a las costas de California, Nueva Jersey, Nueva York y Carolina del Norte.
Con esta nueva operación, el Gobierno estadounidense ya habría comprometido cerca de 2.500 millones de dólares en compensaciones destinadas a cancelar contratos vinculados a la energía eólica marina.
La estrategia forma parte del giro energético impulsado por Trump desde su regreso a la Casa Blanca. El presidente ha criticado reiteradamente la energía eólica, a la que considera poco eficiente y perjudicial para el paisaje, y ha defendido una mayor apuesta por los combustibles fósiles y otras tecnologías que, a su juicio, garantizan un suministro más estable.
El secretario del Interior, Doug Burgum, justificó la decisión asegurando que muchos de los proyectos eólicos marinos dependían de incentivos fiscales aprobados durante la Administración Biden y eliminados posteriormente por el Congreso. Según el responsable estadounidense, esos desarrollos eran viables únicamente gracias al respaldo económico de los contribuyentes.
La decisión ha generado críticas entre organizaciones ambientales y defensores de la energía renovable. Diversos grupos sostienen que la cancelación de parques eólicos marinos podría dificultar la cobertura de la creciente demanda eléctrica en regiones como el noreste de Estados Unidos, donde estas instalaciones estaban llamadas a desempeñar un papel clave en la transición energética.
También varios estados gobernados por demócratas han recurrido judicialmente algunos de estos acuerdos, al considerar que suponen un uso cuestionable de fondos públicos para desmantelar proyectos energéticos previamente autorizados.
Mientras tanto, Invenergy defiende que la reorientación de sus inversiones responde a la necesidad de impulsar proyectos que puedan ejecutarse en plazos más cortos y contribuir a satisfacer el aumento de la demanda energética del país. La compañía considera que tanto las nuevas centrales de gas natural como los desarrollos geotérmicos permitirán reforzar la capacidad de generación eléctrica en los próximos años.