Con la llegada de celebraciones como el Carnaval, muchos padres buscan disfraces coloridos y divertidos para los más pequeños. Sin embargo, detrás de purpurinas, pintacaras y esmaltes brillantes se esconde una advertencia clara: los cosméticos y esmaltes de uñas no son recomendables en menores de 3 años. A estas edades, la piel es más fina y sensible, y los hábitos propios de la infancia, como chuparse los dedos o tocarse la boca, pueden convertir un gesto inocente en un riesgo innecesario.
Los esmaltes, en particular, contienen disolventes y sustancias químicas que pueden resultar perjudiciales si el niño entra en contacto directo con ellas. Aunque el producto esté pensado para uso infantil, eso no significa que sea completamente inocuo. La precaución debe ser máxima, especialmente en bebés y niños pequeños cuyo sistema inmunológico aún está en desarrollo.
Antes de aplicar cualquier maquillaje infantil, es fundamental revisar el etiquetado. El envase debe incluir la lista completa de ingredientes y el símbolo del tarro abierto, que indica el tiempo de uso seguro tras su apertura. Es frecuente reutilizar productos de años anteriores sin comprobar si han caducado, algo que puede aumentar el riesgo de irritaciones.
Si el cosmético se vende como juguete o forma parte de un set infantil, debe llevar el marcado CE, que certifica que cumple con los estándares de seguridad europeos. Aun así, esto no exime de revisar su composición. Algunas sustancias, como ciertos conservantes o fragancias, pueden provocar reacciones en pieles delicadas.
Se recomienda optar por fórmulas lo más sencillas posible, sin perfumes añadidos ni componentes agresivos. Ingredientes como determinados parabenos, el Methylisothiazolinone, el BHA o el BHT se han asociado a reacciones cutáneas en personas sensibles. En niños pequeños, el margen de tolerancia es aún menor.
Más allá de la etiqueta, la mejor herramienta es la prevención. Antes de utilizar cualquier cosmético nuevo, conviene realizar una pequeña prueba de tolerancia en una zona reducida de la piel unos días antes del evento. Esto permite detectar posibles alergias o irritaciones.
También es recomendable aplicar previamente una crema hidratante suave para facilitar tanto la extensión como la retirada del maquillaje. Si durante su uso aparecen enrojecimiento, picor o cualquier señal de malestar, el producto debe retirarse inmediatamente con agua templada y sin frotar en exceso.
Expresiones como “hipoalergénico” o “dermatológicamente testado” pueden transmitir confianza, pero no garantizan la ausencia total de reacciones adversas. Por eso, la vigilancia activa de los adultos y el sentido común siguen siendo esenciales.
En definitiva, en menores de 3 años lo más prudente es evitar maquillajes y esmaltes. La diversión puede mantenerse sin poner en riesgo la salud de los más pequeños.