Barcelona amanece con una noticia marcada por el dolor. Las intensas rachas de viento que han azotado la ciudad y buena parte de Catalunya en las últimas horas se han cobrado su primera víctima mortal. Una mujer de 46 años ha fallecido en el hospital después de que parte del techo de una nave industrial se desplomara sobre ella en el polígono del Bon Pastor.
La trabajadora fue trasladada en estado crítico al Hospital Vall d’Hebron tras el accidente, ocurrido durante el temporal. Pese a los esfuerzos del equipo médico, la gravedad de las heridas hizo imposible salvar su vida. La confirmación del fallecimiento, comunicada por el Departament de Salut a primera hora de la mañana, ha generado una profunda conmoción tanto en su entorno laboral como en el conjunto de la ciudad.
Las fuertes ventoleras registradas este jueves provocaron múltiples incidencias: caída de árboles, desprendimientos, daños en fachadas y cubiertas industriales. En el caso de la nave del Bon Pastor, una parte del tejado superior cedió y cayó sobre la víctima cuando, según las primeras informaciones, se encontraba en un descanso laboral.
El balance provisional del temporal es preocupante. Hasta el momento se han contabilizado 85 personas heridas, de las cuales 34 necesitaron traslado a centros sanitarios. Nueve ingresaron en hospitales, aunque algunos ya han recibido el alta. Aún permanecen hospitalizadas ocho personas, entre ellas un joven voluntario de Protección Civil de 22 años que continúa en estado crítico tras caerle un árbol encima en Sant Boi de Llobregat.
El fuerte viento ha puesto en evidencia la vulnerabilidad de ciertas estructuras ante fenómenos meteorológicos extremos. Las autoridades han activado protocolos de emergencia y recomiendan extremar la precaución ante posibles nuevos episodios de inestabilidad.
La consellera de Territori y portavoz del Govern, Sílvia Paneque, ha trasladado públicamente su pésame a la familia y allegados de la trabajadora fallecida. En declaraciones a medios públicos, ha señalado que las primeras informaciones no apuntan, por el momento, a una investigación laboral específica, aunque se continuará analizando el contexto del accidente.
Más allá de los datos oficiales, la tragedia deja una huella humana difícil de medir. Compañeros de trabajo, familiares y vecinos afrontan ahora un duelo inesperado. La imagen de una jornada laboral convertida en escenario de fatalidad recuerda la fuerza imprevisible de la naturaleza y la importancia de revisar las medidas de seguridad estructural ante episodios de viento extremo.
Barcelona trata de recuperar la normalidad tras un temporal que ha dejado daños materiales y un profundo impacto emocional. La prioridad inmediata es atender a los heridos y reforzar la seguridad en zonas afectadas. Pero el recuerdo de esta mujer de 46 años permanecerá como el símbolo más doloroso de un día marcado por el viento y la tragedia.