El doctor François Peinado, especialista en cirugía reconstructiva y medicina sexual, señala que la intervención de alargamiento de pene está rodeada de numerosas dudas y falsas expectativas. Explica que la mayoría de los procedimientos actuales no consiguen incrementar de forma significativa la longitud real de los cuerpos cavernosos.
Estos métodos tampoco logran modificar la capacidad de expansión del órgano en erección ni amplían la túnica albugínea. En la práctica, lo que se consigue es que una porción que permanecía oculta pase a ser visible, alterando el punto de anclaje y la percepción estética.
Una de las técnicas más habituales consiste en liberar de forma parcial el ligamento suspensorio unido al pubis. Aunque esto hace que el pene cuelgue de otro modo o se proyecte hacia el exterior en estado de flacidez, no altera sus dimensiones anatómicas reales.
La longitud real durante la erección depende de factores internos como la medida de los cuerpos cavernosos, la elasticidad tisular, la calidad del tejido y la vascularización. Por este motivo, la simple sección del ligamento no representa el límite principal del tamaño erecto.
A pesar de estas limitaciones, el especialista destaca que la cirugía aporta beneficios muy relevantes en pacientes con obesidad, exceso de grasa suprapúbica o un pene parcialmente enterrado. En estos casos específicos, el propósito principal consiste en recuperar la porción oculta por los tejidos circundantes y mejorar su exposición.