La devastadora riada provocada por la crecida del río Bhotekoshi ha elevado este domingo a 750 el número provisional de fallecidos entre Nepal y la región autónoma china del Tíbet, mientras continúan las operaciones de búsqueda y rescate de cientos de personas desaparecidas.
Las autoridades nepalíes sitúan en 724 los muertos registrados en el país desde las inundaciones del pasado miércoles, cuando el desbordamiento del río golpeó con especial intensidad el distrito montañoso de Rasuwa, situado cerca de la frontera con Tíbet.
La catástrofe ha afectado a amplias zonas del país y ha dejado un balance especialmente elevado en varios distritos. La Autoridad Nacional para la Reducción y Gestión del Riesgo de Desastres (NDRRMA) ha contabilizado 252 fallecidos en Chitwan, el territorio con mayor número de víctimas.
Le sigue Nawalparsi Este, con 184 muertos, mientras que Gorja registra 58 fallecidos y Dhading, 50. El resto de víctimas se distribuye entre otros distritos afectados por las inundaciones y los corrimientos de tierra provocados por las fuertes crecidas.
Al otro lado de la frontera, las autoridades chinas han confirmado 16 fallecidos y 546 personas desaparecidas en la región autónoma del Tíbet.
Con estos datos, el balance provisional de la tragedia asciende a 750 muertos, aunque la cifra podría aumentar a medida que los equipos de emergencia accedan a las zonas más afectadas y avancen las labores de localización.
La crecida del Bhotekoshi ha causado importantes daños en infraestructuras y ha dejado numerosas áreas aisladas. Las operaciones de emergencia continúan centradas en localizar a las personas que permanecen desaparecidas y atender a las comunidades afectadas.
La proximidad de las zonas golpeadas a la frontera entre Nepal y China ha complicado además las tareas de rescate y coordinación, mientras las autoridades de ambos países actualizan sus balances a medida que reciben nueva información sobre víctimas y desaparecidos.
El elevado número de personas que siguen sin ser localizadas mantiene abierta la posibilidad de que el balance de víctimas continúe aumentando durante las próximas horas.