Europa se acerca a los meses de mayor consumo energético con sus reservas de gas en uno de los niveles más bajos registrados para estas fechas en más de una década. Los depósitos de la Unión Europea se encontraban en la última semana de agosto al 63% de su capacidad, frente al 80% que suele alcanzarse de media a estas alturas del año.
La situación ha encendido las alarmas entre los operadores energéticos, que hablan ya de un creciente «pánico invernal» ante la dificultad para recuperar las reservas antes de que llegue el frío.
Varios analistas de gas estiman que, si el ritmo actual de recarga se mantiene, la UE podría comenzar la temporada de calefacción con unas reservas aproximadamente un 20% por debajo de la media de los últimos cinco años y en su nivel más bajo desde 2013.
El Reino Unido aparece entre los mercados más expuestos a posibles sobresaltos de precios. Es uno de los principales consumidores de gas de Europa, pero cuenta con una capacidad de almacenamiento nacional muy limitada.
A la menor disponibilidad de gas se suma el impacto de un invierno especialmente frío el año pasado y el incremento de la generación eléctrica mediante gas durante las olas de calor de este verano. En condiciones normales, los países europeos aprovechan los meses cálidos para llenar sus depósitos, cuando la demanda y los precios suelen ser menores.
La incertidumbre sobre el suministro ya se está trasladando al mercado. El precio de referencia del gas en Europa ha superado recientemente los 68 euros por megavatio hora, alcanzando máximos de tres años y situándose más del doble que a comienzos de 2026.
Los operadores europeos afrontan además una mayor competencia por los cargamentos de gas natural licuado con los compradores asiáticos a medida que se acerque la temporada de mayor demanda.
Los analistas advierten de que, si no se recuperan las exportaciones de gas desde Oriente Medio, el precio europeo de referencia podría superar los 100 euros por MWh para atraer suficientes cargamentos con los que cubrir la demanda durante el invierno.
Pese a todo, los expertos no prevén por ahora una falta física de gas en Europa. El principal riesgo se encuentra en el precio que tendrá que pagar el continente para garantizar el suministro.
La situación es especialmente delicada en Europa occidental. Mientras Italia y Polonia ya han conseguido superar el 80% de llenado de sus depósitos, otros países se encuentran bastante más lejos del objetivo.
En Alemania, que dispone de la mayor capacidad de almacenamiento de gas de Europa, las reservas se encuentran aproximadamente al 50% de su capacidad. Bélgica y Países Bajos presentan niveles todavía inferiores, del 51% y el 45%, respectivamente.