La princesa Astrid de Noruega ha fallecido este viernes a los 94 años, apenas dos días después de que se celebrara el funeral de su hermano, el rey Harald V, según ha informado oficialmente la Casa Real noruega.
El deceso de la princesa se produce en un momento de profunda conmoción para la institución, que todavía custodiaba el luto por el anterior monarca, fallecido el pasado 28 de agosto a los 89 años tras arrastrar diversos problemas de salud.
El recién coronado rey Haakon VIII ha recibido la noticia con enorme tristeza y ha ordenado que las banderas del Palacio Real ondeen a media asta, repitiendo el gesto de luto institucional del pasado miércoles.
El monarca ha querido destacar la abnegación de su tía, recordando que con apenas 22 años tuvo que asumir las funciones de primera dama tras el trágico fallecimiento de su abuela, la princesa heredera Martha.
Haakon ha elogiado el papel fundamental que Astrid desempeñó como gran apoyo tanto para su difunto padre como para el resto de la familia real, definiéndola como una mujer valiente que nunca temió expresar su opinión y que representó a la corona con calidez y dedicación.
Tras expresar su pesar en nombre de toda la familia, el rey ha hecho llegar sus condolencias más sentidas al círculo más cercano de amistades de la fallecida.
La desaparición de la princesa Astrid enlaza directamente con el reciente fallecimiento del rey Harald V, cuyo estado de salud se había deteriorado gravemente en las últimas semanas tras ser ingresado el pasado 17 de agosto por una acumulación de líquidos y una posterior infección en la sangre. A pesar de haber respondido inicialmente a los tratamientos con antibióticos, el monarca más longevo de Europa no logró superar sus dolencias físicas.
La despedida de Harald V congregó el pasado miércoles en Oslo a representantes de las principales casas reales internacionales, con la presencia de los reyes Felipe VI y Letizia acompañados por la reina Sofía en representación de España. Ahora, la monarquía noruega vuelve a vestir de luto de forma imprevista para dar el último adiós a una de sus figuras históricas más queridas y respetadas.