Más de seis millones de personas padecen migraña en España, una enfermedad neurológica que provoca episodios recurrentes de dolor intenso y discapacitante. Según un estudio presentado por la Sociedad Española de Neurología (SEN), el 48,9% de los pacientes presenta algún grado de discapacidad asociado a la enfermedad y uno de cada cinco sufre una discapacidad grave.
La migraña afecta al 13,1% de la población adulta española y también al 9-10% de los menores de 18 años. La enfermedad es especialmente frecuente entre las mujeres, con una incidencia 2,2 veces superior a la de los hombres. Además, tiene un importante impacto sobre la salud mental: casi cuatro de cada diez pacientes presentan síntomas depresivos moderados o graves y su calidad de vida se encuentra muy por debajo de la población general.
El impacto también se refleja en el sistema sanitario y en el ámbito laboral. En los últimos seis meses, el 68,4% de los pacientes acudió a Atención Primaria, el 45,6% a Urgencias y el 11,8% tuvo que ser hospitalizado. Entre quienes trabajan, la migraña provoca una pérdida media de productividad del 35,8% y genera un coste anual estimado de 6.704 euros por paciente, principalmente por absentismo y presentismo laboral.
Pese a la disponibilidad de tratamientos preventivos eficaces, su utilización sigue siendo reducida. El 24,7% de las personas con migraña sufre más de cuatro días de dolor al mes y podría beneficiarse de estos tratamientos, pero solo el 9,5% los recibe. La SEN denuncia además las restricciones del Sistema Nacional de Salud para acceder a los fármacos anti-CGRP, que exigen al menos ocho días de migraña al mes y el fracaso de tres tratamientos preventivos previos.
El infradiagnóstico constituye otro de los principales problemas: más del 40% de los pacientes en España no está diagnosticado y cerca de una cuarta parte nunca ha consultado su dolencia con un médico. La SEN estima que más de dos millones de personas permanecen sin diagnóstico y que el retraso puede superar los seis años. Los especialistas reclaman un diagnóstico precoz e individualizado y advierten contra la automedicación, especialmente ante el uso frecuente de analgésicos y opioides.