El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, pidió este miércoles al PP en el Congreso que dejara de difundir bulos. Se refería a las informaciones sobre un supuesto aviso de la CIA estadounidense al Centro Nacional de Inteligencia sobre la crisis de Ceuta.
Marlaska volvió a disculparse ante quienes hayan podido interpretar como inadecuado el dosier elaborado sobre periodistas. Negó, no obstante, que se trate de listas negras: «No se define a las personas por ideología en modo alguno». Insistió en que aquel informe fue un simple documento interno de trabajo.
Miguel Tellado había afirmado que la CIA sí avisó al CNI. También había señalado que la ministra de Defensa, Margarita Robles, era tan responsable como el resto del Gobierno. Según Tellado, el mayor responsable era el propio Marlaska, a quien pidió la dimisión.
Marlaska calificó de grave esa acusación, porque implicaba que Robles no había trasladado una información relevante al Consejo de Seguridad Nacional. Pidió a la oposición mayor seriedad y que dejara de «generar bulos». Explicó que los avisos previos solo hablaban de un ligero aumento de las entradas a nado, muy distinto de lo que ocurrió finalmente.
Según el ministro, no existió ningún informe que anticipara lo sucedido el 30 de julio. Tampoco lo hubo, añadió, antes de la entrada de algo más de 10.000 personas registrada en 2021.
Marlaska aprovechó también para criticar a Feijóo, a quien recordó las alertas previas del presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas. Cuestionó por qué Vivas no había trasladado esa información al líder del PP antes de que este la compartiera con el propio Gobierno.
Los diputados populares Miguel Tellado y Ana Vázquez acusaron a Marlaska de «negligencia dolosa y mala fe». Al igual que Vox, denunciaron la inseguridad que sienten los menores ceutíes al volver al colegio. Mencionaron también a mujeres que llevan espray para protegerse de posibles agresiones.
Ambos diputados le reprocharon además haberse escondido el día anterior en un furgón policial durante su visita a Ceuta. Marlaska lo negó y explicó que se desplazó junto al personal que trabaja allí para conocer de cerca su labor.
El titular de Interior reconoció que existe una sensación subjetiva de inseguridad entre los vecinos de Ceuta. Aseguró que el Gobierno trabaja para revertir esa percepción. Rechazó, además, que se generalice vinculando a todos los migrantes con la comisión de delitos.
El objetivo, según explicó, es recuperar cuanto antes la normalidad en la ciudad autónoma. Para lograrlo, subrayó, resulta imprescindible seguir contando con la colaboración de Marruecos.
El PP acusó además al director adjunto operativo de la Guardia Civil, actualmente imputado, de manipular el informe remitido a la Audiencia Nacional. Ese documento trataba lo ocurrido en Ceuta. Según los populares, la manipulación buscaba proteger a Marruecos. Vox, por su parte, criticó que se permita a Rabat instalar una puerta en territorio de soberanía española para frenar las devoluciones de migrantes marroquíes. Su portavoz, Pepa Millán, llegó a afirmar que «España está en guerra y su gobierno está con Marruecos».
Marlaska defendió de nuevo la colaboración marroquí, que calificó de decisiva para revertir de forma sustancial la situación. Según el ministro, gracias a ella regresó la mayoría de los 72.000 migrantes contabilizados. Recordó también que, antes del 30 de julio, Marruecos ya había interceptado a 3.600 personas que intentaban cruzar a nado.