La inteligencia artificial (IA) ya forma parte del día a día de muchas empresas, pero su impacto en las cuentas todavía está lejos de avanzar al mismo ritmo. Según el informe ‘The State of AI 2026’ de QuantumBlack, AI by McKinsey, el 89% de las organizaciones utiliza esta tecnología en al menos una función de negocio y ocho de cada diez trabajadores aseguran que les permite ser más productivos.
Sin embargo, esa mejora individual no siempre termina reflejándose en los resultados empresariales. Solo el 37% de las compañías reconoce un efecto positivo de la IA sobre su EBIT, un porcentaje que prácticamente no ha cambiado respecto al año anterior.
El estudio señala que las empresas que están obteniendo mejores resultados no se limitan a introducir nuevas herramientas, sino que modifican profundamente su forma de trabajar. De hecho, el 74% de las organizaciones consideradas líderes en el uso de IA ha rediseñado sus procesos.
También crece el interés por desarrollar soluciones propias. Un 32% de las empresas encuestadas asegura haber descartado la compra de algún producto de software al poder crearlo internamente con herramientas de inteligencia artificial.
Pese a las dificultades para convertir productividad en beneficios, la apuesta continúa: el 60% de las compañías prevé aumentar su inversión en IA durante los próximos doce meses.