A sus 90 años, María Galiana vuelve a subirse a los escenarios con la misma energía crítica que ha marcado toda su carrera. La actriz estrena en el Teatro Pavón la obra ‘Yo solo quiero irme a Francia’, un montaje que no solo habla de memoria y libertad, sino que también ha servido como altavoz para denunciar una realidad que considera preocupante: la falta de giras teatrales fuera de Madrid.
Durante la presentación, Galiana fue clara y directa. Criticó que muchas producciones se concentren únicamente en la capital, dejando a gran parte del país sin acceso a propuestas culturales de calidad. Para ella, esta situación supone una desigualdad cultural que debería corregirse con políticas que impulsen la descentralización del teatro. “Hay que protestar”, afirmó, dejando claro que el problema no es nuevo, pero sí cada vez más evidente.
La pieza, escrita y dirigida por Elisabeth Larena, se adentra en la vida de varias generaciones de mujeres, explorando aquello que se hereda más allá de lo material: silencios, decisiones y formas de entender la vida. En el centro de la historia está Pilar, el personaje que interpreta Galiana, una mujer marcada por una época en la que la libertad femenina era prácticamente inexistente.
El título de la obra no es casual. Francia aparece como un símbolo, un lugar imaginado donde era posible escapar de una realidad opresiva. En ese contexto, la historia aborda temas como el maltrato, la imposibilidad de decidir sobre la propia vida y el peso de las normas sociales. Todo ello convierte la obra en un grito de libertad femenina, con una mirada que conecta pasado y presente.
Además, el montaje incorpora una narrativa fragmentada que recorre distintos momentos históricos, desde la Guerra Civil hasta la Transición. Este enfoque permite mostrar cómo las experiencias de una generación influyen en la siguiente, creando una cadena de vivencias que siguen teniendo eco hoy en día.
Más allá del contenido de la obra, Galiana ha aprovechado este estreno para lanzar una reflexión sobre el estado actual del teatro. La actriz lamenta que las giras sean cada vez más cortas y que muchas producciones apenas salgan de Madrid. Esta situación, según explica, limita el acceso a la cultura y reduce el impacto de las obras.
En su intervención, puso como ejemplo otros países donde las compañías nacionales tienen presencia en varias ciudades, favoreciendo una difusión cultural más equitativa. Para Galiana, el teatro debería ser un espacio abierto y accesible, no un privilegio concentrado en unos pocos lugares.
La obra también aborda temas como el amor entre mujeres, la maternidad no deseada y la dificultad de expresar emociones en determinadas épocas. Estos elementos aportan una dimensión más íntima al relato, mostrando cómo las historias personales están profundamente marcadas por el contexto social.