La economía española inició el año 2026 con una expansión del 0,6% en su primer trimestre, según los datos avanzados por el Instituto Nacional de Estadística (INE). Aunque esta cifra supone una ligera moderación de dos décimas respecto al trimestre anterior, el crecimiento interanual se ha elevado hasta el 2,7%, permitiendo al país, en palabras del Ministerio de Economía, «mantener el liderazgo entre las principales economías de la zona del euro». Este dinamismo se explica fundamentalmente por la pujanza de la demanda nacional, que compensó el saldo negativo del sector exterior en el cómputo anual.
El principal baluarte de este crecimiento ha sido el gasto de las familias. El Ministerio de Economía, Comercio y Empresa ha subrayado que el consumo de los hogares se ha consolidado «como uno de los principales motores de la economía», un fenómeno sustentado en la resiliencia del empleo. No obstante, este empuje doméstico se produce en un contexto complejo, marcado por un «arranque de año marcado por el impacto de la guerra en Irán en la inflación desde febrero», lo que ha obligado a las autoridades a monitorizar de cerca la evolución de los precios energéticos.
Para mitigar los efectos de esta crisis internacional, el Gobierno puso en marcha un paquete de choque el pasado mes de marzo. Desde el Departamento que dirige Carlos Cuerpo aseguran que «las medidas aprobadas por el Gobierno el pasado 20 de marzo están amortiguando el daño de este nuevo shock energético sobre hogares y empresas». A pesar de este escudo, la inversión ha mostrado signos de cautela, moderando su crecimiento trimestral hasta el 0,4%, mientras que el gasto público mantuvo un avance discreto del 0,2%.
En términos interanuales, la demanda nacional aportó 3,4 puntos al PIB, frente a la detracción de siete décimas del sector exterior. Es destacable que, pese a la incertidumbre, el consumo de los hogares aceleró su ritmo interanual hasta el 3,2%. Además, la inversión en activos como la propiedad intelectual se mantuvo vigorosa con un aumento del 6,8%, demostrando que ciertos sectores estratégicos continúan apostando por el crecimiento a largo plazo a pesar del enfriamiento coyuntural del primer trimestre.
El Ejecutivo ha valorado muy positivamente la eficiencia del sistema productivo en este periodo. Se ha destacado como «otro buen síntoma» el incremento trimestral del 1% en la productividad por hora trabajada, alcanzando su mejor registro desde comienzos de 2025. Según el Ministerio, estos datos están «consolidando un ciclo insólito de aumento de la productividad y creación récord de puestos de trabajo», lo que sitúa a España en una posición de ventaja competitiva para afrontar los desafíos económicos de los próximos meses.