España está viviendo uno de los años más calurosos de su historia reciente. A mediados de julio, 2026 ya se ha convertido en el cuarto año con mayor número de días que superan los umbrales de ola de calor y de calor nocturno registrados en el último siglo, según un análisis elaborado por eltiempo.es.
El estudio concluye que las temperaturas extremas están dejando de ser un fenómeno excepcional para convertirse en una realidad cada vez más frecuente. Tras una breve pausa a comienzos de junio, el país ha encadenado varios episodios de calor intenso desde mediados de ese mes y, si la tendencia continúa, 2026 podría acabar entre los dos años con más jornadas de calor extremo desde que existen registros, junto a 2022 y 2003.
El análisis muestra una evolución especialmente significativa en ciudades como Barcelona, donde el número de días que superan el umbral de ola de calor ha aumentado de forma sostenida, mientras que los episodios de frío extremo son cada vez menos habituales. Una tendencia similar se observa en el Puerto de Navacerrada, situado a más de 1.800 metros de altitud entre Madrid y Segovia, donde el calor extremo también ha ganado terreno incluso en zonas de montaña.
Otro de los cambios detectados es el adelanto del calor intenso al mes de junio. Según el informe, cada vez es más habitual que se registren temperaturas propias del verano más avanzado antes del inicio oficial de la temporada estival.
Para elaborar el estudio se han utilizado los criterios de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), tomando como referencia el percentil 95 de las temperaturas máximas y mínimas registradas entre 1971 y 2000 durante los meses de julio y agosto, tanto para el calor diurno como para el nocturno.
Los autores advierten de que ese umbral, que hace décadas solo se superaba en el 5% de los días, ha dejado de representar adecuadamente la realidad climática actual. A su juicio, lo que antes se consideraba una situación excepcional se ha convertido en un episodio cada vez más habitual, con importantes consecuencias para la salud, el medio ambiente y la sociedad.
Además, el informe subraya que el aumento de jornadas con temperaturas extremas es preocupante aunque no siempre se cumplan los tres días consecutivos necesarios para que la Aemet declare oficialmente una ola de calor.