Está la señora Pilar Alegría intentando desdorar las cinco flechas falangistas en su camisa bordada. Los de derechas, al conocer su pasado, aparecen ahora como suelen, para señalar a los de izquierdas que antes fueron de derechas… como el que denuncia una culpa en los demás por la ideología que los propios delatores ostentan. ¡De locos!
Mi padre fue concejal en Veraluz y siempre hubo en la cómoda de casa una camisa de invariables azules con el yugo y las flechas colocadas en las almenas del tiempo. Nunca se me ocurriría señalar la historia de nadie, porque son circunstanciales los horizontes de cada uno y la debilidad personal navega con torpeza en la conducta de todos.
Según los usos, las flechas penetran, como la púa del naranjo seco en la pezuña de Platero. Como la espina dorada de don Antonio Machado que deseaba sentirla en su corazón clavada. Los Reyes Católicos las sujetaron con el yugo del trabajo y la fidelidad. Una flecha en el arco de un ángel también significa un embeleso.
…Las flechas de doña Pilar, sin embargo, serán banderillas de fuego en las próximas elecciones aragonesas.