Las elecciones europeas más españolas

9 de junio de 2024
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Las elecciones europeas más españolas
Pedro Sánchez, con cara de circunstancia, en su escaño del Congreso. /EP

A partir de este domingo, con los resultados en la mano, los españoles podemos encontrarnos con una nueva carta del presidente Sánchez. Esta se la guarda bajo la manga

La política española vive en un frenesí que se explicaría más por la segunda acepción que nos da la RAE, la del “delirio furioso”, que por la del “arrebato, el ardor, el desenfreno o la pasión” amorosa.

Cuesta trabajo imaginarse a nuestros dos principales dirigentes, Pedro Sánchez y Alberto Núñez Feijóo, en maniobras amorosas sin traernos a la cabeza la escena de la película Instinto Básico en la que Sharon Stone esconde el picahielos bajo la cama.

La campaña de las europeas ha demostrado lo que sospechábamos: que entre Pedro y Alberto no hay amor. Lejos de eso se odian mutuamente, se desprecian sin miramientos y los dos esconden picahielos afilados dispuestos a usarlos en cada ocasión que tengan. Lo han hecho en la campaña que nos mantiene hoy en reflexión, por seguir con el procedimiento electoral, aunque la verdad es que pocos reflexionan a estas alturas o lo tiene todo ya pensado, incluso la opción de no pensar, que es más liviana y menos dolorosa.

Pero estas últimas semanas han sido muy relevantes en una campaña para las elecciones europeas más españolas que nunca. Incluso en el ‘debate a 9’ que ofreció TVE con los candidatos de las fuerzas políticas que aspiran a colarse entre los 720 escaños de Bruselas, se habló más de las cosas ‘de aquí’ que de ‘las de allá’ y, claro, estaba muy presente el nombre de Begoña Gómez Fernández, la esposa del presidente socialista, verdadera protagonista de la campaña, y de los pactos del PSOE con los independentistas.

Y estaban presentes sin estar ahí Pedro y Alberto. Y sí, ha quedado claro que detrás de la cuestión política también hay ‘cuestiones personales’ y que al sanchismo le ha salido un grano en el culo que se llama Feijóo, que ha madurado en esta sucesiva vorágine de elecciones generales, gallegas, vascas, catalanas y ahora europeas… hasta convertirse en molesto, un incordio, que pone de los nervios al socialista.

Tal es la polarización y la creciente tensión política de este país, que cada una de esas consultas autonómicas han tenido una lectura en clave nacional para analizar el liderazgo de los principales dirigentes, y para fijar las posiciones de arrastre de otras fuerzas en litigio como Sumar o Vox, y los partidos nacionalistas, tanto vascos como catalanes.

Los resultados de estos comicios tendrán irremediablemente esa lectura y las respuestas a mil preguntas que están en la calle. A saber.

¿Habrá conseguido el PSOE del sanchismo refrendo a su ley de amnistía? ¿Saldrá indemne de las investigaciones de corrupción sobre la esposa del presidente? ¿Afianzará Núñez Feijóo su liderazgo al frente de la derecha española y de la oposición tanto como para deslegitimar al Gobierno socialista y pensar en una moción de censura contra el presidente? ¿Se mantendrá Vox en la pelea pese a la consigna de todos contra ellos? ¿Sumar de Yolanda Díaz seguirá haciendo aguas? ¿La exministra Montero salvará los muebles de Podemos en una cita a vida o muerte para la organización morada? ¿La última baza de Ciudadanos mantendrá con vida europea a los naranjas antes de la extinción definitiva? Y en el caso de los independentistas vascos y catalanes, ¿gozarán del comodín del público para mantener su alegato contra España en las instituciones europeas?

Las respuestas saldrán de los resultados que arrojen las urnas cuando se cierren los colegios mañana. Dicen los analistas que estas son unas elecciones europeas cruciales para el futuro de la Unión, algo comprensible en un momento en el que la guerra ha vuelto al territorio europeo, y un momento en el que los 27 miembros tienen que decidir sobre la llegada de nuevos socios como Ucrania y la creciente amenaza de Rusia. Hay mucho en juego que tiene que ver con la guerra, los precios, agricultura, terrorismo, inmigración, el avance de la ultraderecha europea…

Pero también son unas elecciones determinantes en la política española que en función de los resultados podría dejar la puerta abierta a que el PSOE, el sanchismo, pudiera plantearse un adelanto electoral. De eso dependerá la configuración del nuevo Gobierno catalán y si su presidente será Illa o Puigdemont, algo que está en suspenso a ver qué pasa este domingo, y dependerá de detalles como gobernar sin presupuestos, mantener la presión con los separatistas o el camino que siga la investigación contra Begoña Gómez. Detalles, muchos detalles en juego que van a ser decisivos para el devenir de este país a corto y medio plazo.

Y son tantos los detalles porque nos ha cundido esta campaña. En lo que se han ido unas elecciones y han llegado las otras, nos ha dado tiempo para dar una amnistía a delincuentes secesionistas para agasajar a un prófugo de la justicia; pelearnos con Israel y Argentina -con retirada de embajadores y todo, que eso es cosa sería-; poner a parir a los jueces que no siguen el dictado del Gobierno; ‘disparar’ contra periodistas que no se someten y así infinitas ‘cositas’ hasta ponerlo todo lleno de fango hasta las cejas. ¡Menos mal que ha habido también brilli-brilli con Taylor Swift y los madrileños se han abrochado la decimoquinta Champions!

Ya se sabe que lo que pasa en Europa pasa en España, pero está por ver si lo que pasa en España pasa en Europa.

A partir de este domingo, con los resultados, los españoles podemos encontrarnos con una nueva carta del presidente. Esta se la guarda bajo la manga.

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