Los líderes de la oposición venezolana han rechazado la sentencia del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) que ratifica la victoria de Nicolás Maduro en las elecciones del 28 de julio, y han llamado a la ciudadanía a defender la «soberanía popular», argumentando que el verdadero ganador de esos comicios fue Edmundo González Urrutia.
«La soberanía reside intransferiblemente en el pueblo», ha reclamado el propio González en su cuenta de la red social X poco después de la lectura de una sentencia que da por buenas las conclusiones del Consejo Nacional Electoral (CNE), pese a que este órgano no ha difundido las actas oficiales.
Según González, que ya había cuestionado la legitimidad tanto del CNE como del TSJ, ambas instituciones controladas por el chavismo, ha señalado que los órganos «emanan de la soberanía popular y a ella están sometidos».
El también opositor Henrique Capriles, candidato en las presidenciales de 2012 y 2013, ha afirmado que la sentencia «no resuelve ni cambia lo que el pueblo venezolano decidió en paz con su voto», sino que ahonda la «gravísima situación institucional» en el país sudamericano, marcado por la «desconfianza» ciudadana en las instituciones.
«Seguiremos junto a la gente buscando que prevalezca la verdad y se respete en paz la soberanía popular. La mentira jamás podrá ser una solución para Venezuela», ha proclamado Capriles en redes sociales.
La oposición ha presentado documentos que avalarían la victoria electoral de González y ha logrado el apoyo de la mayor parte de la comunidad internacional. Los gobiernos de Brasil y Colombia han tratado de mediar en esta crisis, sin que por ahora el chavismo parezca dispuesto a realizar concesiones.
La ONU ha afirmado el pasado jueves que está «disponible» para implicarse en los esfuerzos de mediación para resolver la actual crisis política en Venezuela, siempre y cuando «todas las partes» estén de acuerdo y lo soliciten de manera expresa.
«Como siempre, nuestros buenos oficios están disponibles», ha asegurado un portavoz de la secretaría general de Naciones Unidas, Stéphane Dujarric, al ser interrogado en rueda de prensa por el aparente bloqueo de la situación en el país sudamericano.
La ONU ya envió una misión de expertos electorales para los comicios del 28 de julio, origen de una nueva crisis marcada por las dudas sobre la victoria del presidente Nicolás Maduro. Dicha misión concluyó que las elecciones carecieron de las mínimas medidas de «transparencia e integridad», poniendo así en duda todo el proceso.