La lucha contra el cáncer infantil continúa marcada por profundas diferencias dependiendo del lugar donde viva cada niño. La Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC), organismo perteneciente a la OMS, ha alertado de esta situación después de que en 2024 se diagnosticaran más de 275.000 casos entre niños y jóvenes menores de 20 años.
La cifra real, además, podría ser considerablemente mayor. En numerosos países existen dificultades para acceder a pruebas diagnósticas, tratamientos adecuados y registros sanitarios fiables, lo que provoca que muchos casos ni siquiera queden contabilizados.
Las diferencias también se reflejan en la supervivencia. África, Asia, Sudamérica y el Caribe concentran cerca del 94% de las muertes por cáncer infantil. Los menores de estas regiones tienen casi el doble de probabilidades de fallecer por la enfermedad que los de Europa y Norteamérica.
La OMS trabaja para reducir esta brecha mediante diferentes proyectos internacionales centrados en mejorar el diagnóstico y conocer mejor las causas de estos tumores. Entre las líneas de investigación destacan la genética y la posible influencia de factores ambientales como la contaminación, determinados pesticidas o contaminantes alimentarios.
El gran objetivo pasa por conseguir que el lugar de nacimiento deje de determinar las posibilidades de superar un cáncer. La OMS aspira a alcanzar una supervivencia infantil mundial de al menos el 60% en 2030.