La reciente asunción interina de la Dirección Adjunta Operativa (DAO) por parte de Gemma Barroso ha venido acompañada de una decisión clara: actuar con rapidez ante un caso especialmente sensible. La también subdirectora general de Recursos Humanos y Formación ha querido marcar un mensaje desde el primer momento, priorizando la atención directa a la víctima de un presunto delito de abuso sexual.
Según ha informado el Ministerio del Interior, la responsable policial se puso en contacto personalmente con la denunciante para trasladarle la disposición de ofrecerle protección oficial. No se trató solo de un trámite administrativo, sino de un movimiento que busca reforzar la confianza en las instituciones y garantizar que la afectada se sienta acompañada en un proceso que suele ser emocionalmente complejo.
La víctima ha aceptado la medida propuesta, lo que supone la activación de un protocolo específico orientado a preservar su seguridad, su tranquilidad y su intimidad. En este tipo de situaciones, la rapidez institucional resulta clave para evitar riesgos añadidos y para enviar un mensaje contundente de respaldo.
La decisión de ofrecer protección policial no es automática en todos los casos, pero sí responde a una valoración técnica cuando existen circunstancias que así lo aconsejan. En este escenario, la nueva dirección operativa ha optado por actuar con un enfoque preventivo, priorizando el bienestar de la denunciante.
Más allá del dispositivo de seguridad, el gesto tiene también un peso simbólico. Supone reafirmar que la Policía Nacional no solo investiga, sino que también acompaña. La palabra protección adquiere aquí un sentido amplio: implica vigilancia si es necesaria, seguimiento del caso y apoyo institucional constante.
El hecho de que la responsable interina haya tomado la iniciativa de contactar directamente transmite una voluntad de cercanía poco habitual en estructuras jerárquicas de alto nivel. En momentos delicados, la dimensión humana cobra un protagonismo esencial.
Este movimiento también envía un mensaje hacia el conjunto de la sociedad. Las víctimas que denuncian delitos de carácter sexual suelen enfrentarse a un proceso difícil, marcado por la exposición pública y la carga emocional. Garantizar medidas de seguridad refuerza la idea de que denunciar no significa quedarse sola.
Con esta actuación, la nueva DAO inaugura su etapa al frente de la operativa policial poniendo el foco en la atención a la víctima. Un paso que combina responsabilidad institucional, sensibilidad y firmeza, y que subraya la importancia de actuar con diligencia cuando están en juego derechos fundamentales y la integridad personal.