La marca del Troll, Ana Rosa, Bárbara Rey y los espías

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A la izquierda, el comisario jubilado Villarejo y a la derecha, el ex director del CNI. Sanz Roldan

¡¡¡Cuántas cosas se habrían evitado…!!!

El caso Villarejo, mirado de lejos, es un cúmulo de despropósitos. Una pelea de dos forzudos que acabó mal para ambos, y para tropecientas personas. Es uno de los pocos casos en los que los contendientes se abrasan entre llamas con efectos colaterales.

Villarejo tiene una buena cabecita. Es un tipo inteligente. Si juzgamos por la dimensión de popularidad, a día de hoy es complicado hallar en su Córdoba natal alguien más conocido que él y Séneca. Se jubiló hace unos años tras casi 40 de intensa vida impregnada de lo mejor y peor de Maquiavelo, puesta al servicio de PP y PSOE. Sin distinción.

Villarejo habla bien de Rubalcaba (“no habría dejado desbocarse el río”). Pero recela de sus exjefes políticos del PP, el que gobernaba España cuando su nombre empezó a ocupar portadas. Los trataba de tú a tú. Era “tronco” de Dolores de Cospedal, todopoderosa en el PP, aunque ella sucumbía ante la voz recia del comisario. Era su conexión natural, cándida, con el hombre hobbesiano; ante Pepe Villarejo, Cospedal como que se amilanaba, él era su lupa para acercarse al submundo submundial y saber quién olía su cogote y codiciaba su puesto.

A Cospedal le reprocha (también al que fuera Secretario de Estado de Interior, Francisco Martínez, y al ministro, y al Barbas Rajoy), que no pusieran firme al exjefe de los espías de España, el CNI, al general Félix Sanz Roldán. Era y es su adelfa.

Sin los audios de Villarejo, para muchos hoy las cosas serían distintas. Y con ellos, un polvorín por el que han desfilado hasta Esperanza Aguirre pidiendo árnica para ella misma por lo de su asunto del aparcamiento en la Gran Vía. Cierto es que muchas cosas de la reciente historia de España se ignorarían. Villarejo abrió la puerta de lo oculto.

Por el audio que divulgó FUENTES INFORMADAS en exclusiva, sabemos que Corinna Larssen le buscó a su amante real, don Juan Carlos, por su cuenta, un médico francés para que analizase su sangre. Era la época en que fue operado el Rey de pulmón. El médico diagnosticó que alguien le estaba dando bromuro al Rey. “Ya no era hombre”, radiografió Corinna al Rey, quien más tarde le daría sin opción a retracto nada menos que 65 millones de euros. 65. Juan Carlos I se obsesionó con ella y llegó a pedirle que le devolviera los millones si no regresaba con él. La reina madre lo dio por imposible…y se apegó a su hijo.

Item mas: sin los audios del comisario tampoco sabríamos, aunque pronto lo oirán también en este portal, en boca de la propia protagonista, contarlo, cómo Barbara Rey le hacía paella al Rey, y el día que esta se presentó aterrada en un cuartel de la Guardia Civil del norte de Madrid relatando que en su casa se había producido una explosión (fue una detonación química empleada por los servicios de Inteligencia para quemar algunas grabaciones que ella tenía del Rey en su casa). Los guardias no daban crédito oyéndola decir que ella era Bárbara Rey y que se acostaba con el Rey y que los espías habían entrado en su casa para quitarle un material comprometedor y explosionado una bomba.  “Ve corriendo hombre al cuartel ese y haz lo que sea para que se borre esa denuncia”, le pidió el entonces jefe de la Policía, Eugenio Pino, a Villarejo. Un show real.

ïten mas. Si no es por los audios de Villarejo nunca podríamos ver (en FUENTES INFORMADAS sí, y muy pronto, a una Ana Rosa Quintana en su salsa, rajando de su competidora la Griso (“hace trampa”, dice), ni poniendo a caer de un burro a la mujer que pidió ayuda, trémula, a la Guardia Civil huyendo de los hombres de negro que buscaban tan comprometedoras cintas. A Bárbara le dieron 200 millones y que se callara la boquita o… Es curioso lo que dice la Reina de las mañanas de Tele 5 sobre Bárbara Rey. Lo repite seis veces, y Villarejo le da la razón. Es una…

Si Félix Sanz Roldán, el Troll, como lo llama Corinna, hubiera sido menos vengativo y hubiera reparado más en las razones de Estado, no siempre limpias, no habríamos sabido, tampoco, la pasada que se dieron los de la policía patriótica (Rajoy acaba de ser señalado por una juez de Andorra) coaccionando a los dueños de la BPA (500 millones en pérdidas) y el Banco de Madrid (150) para que diera las cuentas de los indepes, de los Pujol. Que, por cierto, no estaban allí, sino en la banca rival. Lo que hicieron con la BPA no tiene nombre. Esto sí que fue una brutalidad. 300 puestos de trabajo esfumados.

Cuentan los lugareños que en aquella crisis, el Gobierno del Principado se volcó con la banca rival y se cebó con la BPA, a la que dejó caer, porque sus dueños, los hermanos Cierco, eran la primera generación andorrana de ancestros españoles. Este es uno de los casos largamente injustos que no habrían aflorado de no ser por los mentados audios. Es más, el nombre de Kitchen nos sonaría a cocina. Y muchos ni se habrían imaginado que el mismo coronel de la UCO que impulsó la caída de Villarejo se había reunido dos veces con él y que ambos habían puesto a parir al CNI de las tramas, que ahora tiene una jefa de seis horas el lunch.

Si lo pactado en el larguísimo almuerzo entre la número 2 de Sanz Roldán, enviada por este, y Villarejo se hubiese cumplido, a estas alturas, a lo más, solo sabríamos que el Rey se soltaba la melena con la princesa Corinna. No mucho más. El audio divulgado en este periódico de la directora del CNI y Villarejo revela que el troll sabía demasiadas cosas que erráticamente él creyó que desaparecían haciendo un registro a Villarejo y quitándole los audios que guardaba en casa.

El troll lo midió todo mal. Hasta su joya mas valorada de protección, el Rey, se tuvo que ir de España con el rabo entre las patas. Menuda protección.  El CNI se puso purista bajo la batuta de la pequeñita, como llaman a la Soraya de Rajoy el Barbas, y la bomba de Vilarejo estalló. Era lo previsible. Villarejo lo había advertido.

Muchos no duermen pensando en cuál será el próximo audio de FUENTES INFORMADAS con el que dormirse micro en oído por las noches. El de la jefa del CNI dejó a más de uno sin pegar ojo. Y eso que, aunque muy nutrido, a eso de las cuatro de la madrugada en apariencia solo habla una buena chica que pide una y otra vez a Villarejo la paz. Es decir, nosotros arreglamos la que te hemos liado y tu no sacas tus armas. Villarejo quiso pactar, pero de nada sirvieron las seis horas de charla que este periódico sirvió a sus lectores. El Troll lo sabía, !!!joer si lo sabía¡¡¡… ¿Y que hizo?

Si no sabía que su “señor” se iba a tener que ir de España, ¿qué caculos se hizo Sanz Roldán? Los dioses quieran que tarde mucho, pero a Sanz Roldán le acompañará hasta sus últimos días el sino de que su principal protegido tuvo que salir por patas de España. ¡!!Cuántas cosas se habrían evitado¡¡¡ ¿O no deberían evitarse? Juzguen ustedes.

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