La harina de algarroba podría convertirse en un alimento interesante para las personas con prediabetes o diabetes, aunque los investigadores advierten de que todavía hacen falta más estudios en humanos para conocer mejor sus posibles beneficios.
La investigadora Jara Pérez ha explicado que este alimento destaca por su elevado contenido en fibra y polifenoles. La combinación de ambos componentes podría tener efectos positivos sobre la microbiota intestinal, la inflamación y el metabolismo de la glucosa, aspectos especialmente importantes en personas con alteraciones del azúcar en sangre.
Algunas investigaciones realizadas con animales diabéticos han observado mejoras en el control de la glucosa y en determinadas funciones intestinales al incorporar una mezcla de harina de algarroba y cacao puro. Un pequeño estudio realizado en personas con diabetes tipo 2 también detectó un aumento de la sensación de saciedad.
Actualmente, los investigadores continúan estudiando sus efectos en personas con prediabetes. Sin embargo, la evidencia disponible todavía es limitada y no permite establecer una cantidad concreta que deba consumirse para obtener beneficios.
Los expertos señalan que la harina de algarroba puede formar parte de una alimentación saludable, pero recuerdan que no es un tratamiento contra la diabetes. Además, aconsejan evitar preparaciones que la combinen con grandes cantidades de azúcares, harinas refinadas o grasas poco saludables.