La configuración de las zonas verdes urbanas determina las características de sus aves

29 de noviembre de 2023
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El alcaudón común o tarabilla. | Fuente: Jesús Cobaleda / SEO Birdlife / EP

Es la conclusión de un estudio de la Universidad de Granada y del Museo Nacional de Ciencias Naturales de Madrid, que analiza la distribución de diferentes especies en nueve ciudades europeas

La configuración de las zonas verdes urbanas influye en las características de sus aves. Es la conclusión de un equipo internacional en el que participan investigadores de la Universidad de Granada y del Museo Nacional de Ciencias Naturales de Madrid. Su estudio analiza la distribución de más de 100 especies en primavera y de 72 que pasan el invierno en nueve ciudades europeas.

El artículo, publicado en la revista Science of the Total Environment, propone líneas de actuación para favorecer la creación de urbes más habitables. Tanto para las aves como para los ciudadanos.

En la investigación, los científicos han recogido datos de las comunidades de aves en los dos principales tipos de desarrollo urbano de diversas ciudades europeas: integrador y separador. Por ejemplo, en Madrid, Granada, Toledo y Praga.

Las diferencias en la estructura urbana

La configuración urbana integradora se caracteriza por mantener pequeñas zonas verdes, en forma de jardines privados y vegetación en las calles. Estas áreas se mezclan con edificaciones unifamiliares y de baja densidad de población.

Por el contrario, el desarrollo urbano separador se caracteriza por mantener grandes zonas verdes, como parques y jardines, bien diferenciadas de las áreas edificadas. En este caso, estas tienen una alta densidad de población con bloques de pisos. Dentro de las ciudades de este tipo crían aves que ponen muchos huevos. Utilizan con mayor frecuencia nidos abiertos. Además, sus ciclos vitales son rápidos. Las tarabillas, los mosquiteros y las cogujadas son algunas de las especies que siguen estos patrones.

En contraste, en las zonas urbanas integradoras predominan aves con una crianza más exigente y ciclos de vida más largos, como carboneros, cernícalos y gaviotas.

«Hemos cuantificado características como su grado de especialización alimentaria, el tipo de nidos que construyen, el esfuerzo que invierten en reproducirse o su longevidad para cada especie identificada en las ciudades europeas estudiadas. Así, hemos podido analizar si el diseño urbano favorece a especies con unos u otros tipos de rasgos», explica Mario Díaz, investigador del Museo Nacional de Ciencias Naturales.

Ante todo, los resultados del estudio reflejan la necesidad de favorecer la mezcla de ambos tipos de desarrollo urbano para permitir que haya una mayor diversidad de aves.

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