La lucha contra las bacterias resistentes a los antibióticos está abriendo nuevos caminos en la investigación. Científicos del CSIC trabajan en materiales antimicrobianos diseñados para prevenir las infecciones antes de que aparezcan, reduciendo así la dependencia de medicamentos que están perdiendo eficacia frente a determinados microorganismos.
Una de las líneas más prometedoras se centra en los implantes médicos. Los investigadores están modificando superficies de titanio para dificultar que las bacterias se adhieran y formen biofilms, esas comunidades bacterianas que pueden complicar considerablemente el tratamiento de una infección. Algunos ensayos han conseguido eliminar más del 95% de las bacterias presentes sin perjudicar la integración del implante en el organismo.
Otros equipos experimentan con materiales llenos de pequeños poros capaces de atrapar bacterias y dificultar su supervivencia mientras permiten que las células humanas continúen creciendo con normalidad.
También se investiga el poder de la luz. Determinadas moléculas pueden activarse mediante luz verde y desencadenar reacciones capaces de destruir microorganismos asociados a infecciones hospitalarias.
Estas tecnologías plantean una manera diferente de afrontar un problema sanitario creciente: en lugar de esperar a que aparezca una infección para combatirla con antibióticos, la ciencia busca crear superficies que dificulten desde el principio que las bacterias puedan instalarse y multiplicarse.