Los expertos recuerdan que el periodo estival es un excelente momento para empezar a hacer ejercicio o caminar más, pero advierten que no se puede concentrar en apenas dos semanas todo el deporte que no se ha practicado durante el resto del año.
Durante los meses de verano se produce un giro claro en los centros de salud y urgencias: disminuyen los dolores derivados de la actividad laboral y se disparan drásticamente los problemas relacionados con el ocio, el deporte ocasional y los viajes.
Para evitar sustos innecesarios, los especialistas recomiendan empezar de forma progresiva, calentar siempre antes de la actividad, utilizar calzado y material adecuado, mantenerse bien hidratado y huir de las horas centrales de más calor.
Actividades tan habituales como jugar a las palas en la playa castigan con fuerza los hombros, codos y muñecas, mientras que correr por la arena inclinada exige un sobreesfuerzo muy elevado a los tobillos y las piernas debido a la inestabilidad del terreno.
Abusar de las chanclas para pasear durante horas altera la forma de caminar y puede desencadenar fascitis plantar, al igual que levantar maletas pesadas sin flexionar las rodillas o sin pedir ayuda suele provocar lesiones de espalda.
Si aparece un dolor intenso, un calambre o una torcedura con inflamación, la pauta principal consiste en detener la actividad, descansar, refrescar la zona y aplicar frío de forma controlada con un paño, priorizando siempre la prudencia frente al dolor.