Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, comparecerán este jueves ante un tribunal federal de Nueva York para responder a los nuevos cargos presentados por la Fiscalía estadounidense. La vista, fijada para las 11.00 horas locales, se celebrará ante el juez Alvin Hellerstein, del Tribunal del Distrito Sur de Nueva York.
La nueva acusación sostiene que ambos participaron en una estructura de represión que habría recurrido a detenciones arbitrarias, violencia y torturas contra opositores políticos y ciudadanos estadounidenses. Se trata de imputaciones formuladas por la Fiscalía, no de hechos declarados probados por una sentencia.
El escrito judicial atribuye a Maduro y Flores una supuesta participación en una conspiración para cometer torturas durante años. Entre los abusos descritos por los fiscales figuran descargas eléctricas, asfixia, privación de alimentos, aislamiento prolongado y amenazas contra familiares de los detenidos.
La acusación también señala que miembros de las estructuras de seguridad venezolanas habrían empleado estos métodos para castigar a quienes consideraban una amenaza para el poder político. La Fiscalía sostiene que Maduro y Flores ocupaban posiciones centrales en ese sistema. Ambos mantienen la presunción de inocencia mientras no se demuestre su culpabilidad.
Los nuevos cargos amplían el proceso abierto en Estados Unidos, que ya incluía acusaciones relacionadas con narcoterrorismo, importación de cocaína y delitos con armas. La acusación actualizada incorpora a Flores en el cargo de narcoterrorismo, que anteriormente pesaba sobre Maduro, además de añadir la conspiración para cometer torturas.
Maduro y Flores permanecen bajo custodia estadounidense desde que fueron capturados durante una operación militar de Estados Unidos en Caracas el 3 de enero de 2026 y trasladados posteriormente a Nueva York. Ambos se encuentran recluidos en el Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn.
La captura desencadenó una crisis política en Venezuela y dejó el poder en manos de Delcy Rodríguez, que asumió la presidencia encargada. Desde entonces, el futuro político del país y la situación judicial del antiguo mandatario han quedado estrechamente ligados a la intervención estadounidense.
La defensa de Maduro sostiene que debe reconocérsele inmunidad por los actos realizados durante su mandato. Washington rechaza ese argumento y mantiene que no lo reconoce como presidente legítimo de Venezuela desde 2019. La Fiscalía considera, además, que las conductas imputadas no quedan protegidas por una supuesta inmunidad vinculada al ejercicio del cargo.
La comparecencia de este jueves se centra en los nuevos cargos de tortura incluidos en la acusación actualizada. No supone una condena ni resuelve por sí sola todas las controversias jurídicas planteadas por la defensa. El proceso estadounidense continúa abierto y será la justicia la que determine la responsabilidad penal de los acusados.