Juan Carlos busca testigos para que declaren a favor de su «honorabilidad» en Londres

Rey emérito
El rey emérito, Juan Carlos I | Fuente: Flickr

El rey emérito pide a la expresentadora de televisión en Reino Unido y EEUU, Selina Scott, realizadora del documental más íntimo del rey en 1992 que preste testimonio en el Tribunal Superior de Justicia de Inglaterra y Gales. Ella, de 71 años, todavía no ha dado el sí

El sábado 10 de septiembre Londres vivía la conmoción por la muerte de la reina Isabel II, anunciada el jueves por la noche desde Balmoral. Ese día, el príncipe Carlos juraría a las 10:00 horas (las nueve horas en España) como Carlos III en el Palacio de Buckingham. Pero desde la noche anterior, y en medio del ajetreo de la muerte de la Reina, Richard Eden, el periodista especializado en historias de la realeza, había conseguido una exclusiva para el tabloide británico Daily Mail.

A las 8:17 hora de Londres (una menos en España), su cuenta de correo en twitter @mailplus.co.uk soltaba la siguiente noticia: “¿Acudirá Selina en ayuda del rey Juan?”. 

En la noticia, Eden decía: “Puedo revelar que el Rey Juan Carlos de España le ha pedido a la estrella [Selina Scott] ayuda para salvar su honor -y su fortuna. El rey quiere que la presentadora, 71 años, presente una declaración sobre su carácter en el Tribunal Superior de Justicia de Inglaterra y Gales, donde le ha demandado su examante, la famosa alemana Corinna zu Sayn-Wittgenstein Sayn, 58 años”. 

Y añadía la clave en términos jurídicos. 

“Juan Carlos desea que Selina, que ha sido presentadora en News at Ten [Noticias a las Diez] en el canal ITV antes de pasar a la mañana de la BBC, haga por él lo mismo que Kate Moss hizo por [el actor norteamericano Johnny Depp [Piratas del Caribe] cuando defendió a la estrella de Hollywood en su dura batalla con su exesposa Amber Heard”. 

Según Eden, Selina, ve a Juan Carlos I como “un hombre apasionado, guapo y muy divertido, con una visión refrescante del mundo. Él me presentó a Fidel Castro y me llevó a dar una vuelta en su motocicleta de alta potencia que fue emocionante”. 

El periodista afirma que está por ver si la petición será atendida. 

“Selina, que tuvo casa en la isla de Mallorca durante treinta años, todavía debe decidir si desea verse envuelta en la batalla judicial” 

¿Cuál es, por tanto, la noticia judicial? 

Juan Carlos I y su defensa, los abogados del bufete Carter Ruck -tras la renuncia de la tan reputada como cara firma Clifford Chance- coordinados por Guy Martin, muy vinculado a casos judiciales en los países del Golfo Pérsico, asumen que la investigación del juez Matthew Nicklin seguirá adelante y que puede celebrarse el juicio. 

En la fase actual todavía no han empezado a examinarse las pruebas de Corinna porque está pendiente de definir si además de considerar los hechos de la demanda por acoso, seguimiento ilegal y difamación entre 2014-2020, también se podrán enjuiciar las conductas de Juan Carlos I anteriores a su abdicación. Es decir, las del periodo 2012-junio 2014.  

El próximo 8 y 9 de noviembre, la Corte de Apelaciones, división civil, celebrará una vista para escuchar los argumentos y resolver si esos hechos pre-abdicación también podrán ser investigados y enjuiciados o no en Londres.  

A saber: si esos hechos son considerados “actos de Estado” de España, ya que en ellos se describen operaciones del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) en Mónaco, en abril y mayo de 2002, en el apartamento y oficina de Corinna,  a través de una empresa subcontratada llamada Algiz Security Monaco, localizada en Les Ligures, Mónaco. Y también a través de una amenaza en forma de un agujero de bala mintras descansaba en el dormitorio de su palacete de campo en Shropshire, oeste de Inglaterra.

Una vez que el juez Nicklin conozca el resultado de lo que podría llamarse el equivalente de las cuestiones previas en el sistema judicial español empezará la fase de instrucción que puede terminar o no en juicio. Es ahí donde los abogados de Corinna van a presentar sus pruebas, documentales y testimoniales. Y la defensa de Juan Carlos I, a su vez, las suyas. 

La solicitud de Juan Carlos I a Selina Scott, pues, ha trascendido vía Richard Eden, el periodista más famoso en este tipo de exclusivas. 

Pero según fuentes consultadas en Londres es una más de los testigos que prepara el abogado Guy Martin para atacar los argumentos de la defensa de Corinna. 

La idea de que Selina pueda ser la Kate Moss, la supermodelo británica, expareja de Depp,  que prestó un testimonio decisivo a su favor en el segundo juicio contra su exesposa Amber Heard celebrado, en Virginia, Estados Unidos, en mayo pasado, parece exagerada. 

Heard ganó el primer juicio en Londres, pero perdió el segundo, una demanda por difamación que Depp puso contra ella a raíz de un artículo que publicó en 2018 en el diario The Washington Post. El primero fue un juicio sin jurado, y Depp fue condenado a pagar 2 millones de libras a Heard.  El segundo contó con un jurado de 17 miembros. Y todos votaron contra Heard, que fue condenada a pagar un total de 15 millones de dólares. 

Pero el testimonio de Moss era muy personal, habida cuenta de que Heard denunció que Depp empujó a su entonces novia por las escaleras de su casa de Los Angeles en 2015. Durante su declaración ante el jurado de Virginia, la supermodelo dijo que era mentira. 

Pero, en todo caso, la defensa de Juan Carlos I está preparando el caso desde el momento en que la Corte de Apelaciones resolvió que la investigación sigue adelante, a expensas de determinar en noviembre próximo si las conductas “pre-abdicación”, según se ha apuntado, entre 2012-junio 2014, se pueden también enjuiciar en la jurisdicción británica. 

Si esas conductas -presuntas amenazas del general Félix Sanz Roldán, director del CNI en 2012-2014; contratación desde España de la empresa de seguridad monegasca Algiz Monaco; seguimientos en Londres, y difusión de informaciones difamatorias contra Corinna- son excluidas con el argumento de que fueron “actos del Estado español” -posición que sostienen los abogados de Juan Carlos I-, serían, empero, antecedentes de los actos de acoso oxcurridos a partir del 19 de junio de 2014,  la mayoría de los que se narra en la demanda. 

Lo que empezó como un autodestierro del emérito en Abu Dabi, Emiratos Árabes Unidos (EAU), en agosto de 2020, ya es un destierro en toda regla.

Porque archivadas las “investigaciones” en la Fiscalía del Tribunal Supremo español, no existe más razón que una para mantener esa situación del emérito: las  nuevas escandalosas revelaciones que saldrá del procedimiento civil británico.

Y el primero que lo sabe es Juan Carlos I.   

Y no solo él: su demandante Corinna; cuyas pruebas amenazan la «dignidad» de la Corona.

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