Dos psicópatas en guerra

2 de marzo de 2026
3 minutos de lectura

Trump y Netanyahu han ejecutado un plan resuelto hace semanas a pesar del progreso sin precedentes hacia un acuerdo nuclear alcanzado el jueves en las negociaciones de Ginebra

La historia se repite, sí.

En marzo de 2003 cubrí en Nueva York las negociaciones del grupo de inspectores de la ONU al mando del diplomático sueco Hans Blix y del equipo de inspectores de la Organización Internacional de Energía Atómica (OIEA), dirigido por el egipcio Mohamed El Baradei.

A través de contactos diplomáticos tuve acceso directo a ambos. Cuando se estaba a punto de alcanzar un pacto con Sadam Husein para terminar el proceso de inspecciones sobre las armas de destrucción masiva -que los inspectores de ambas organizaciones nunca detectaron-, el presidente norteamericano George W. Bush, con el apoyo del primer ministro británico Tony Blair y el presidente del gobierno español, José María Aznar, precipitaron la invasión de Iraq.

Fracasaron a la hora de obtener una segunda resolución en la ONU cuyo único objetivo era “legalizar” una invasión decidida desde hacía largo tiempo, a tal punto que Bush se lo informó a Aznar el 22 de febrero de 2003 cuando le recibió en su rancho de Crawford, Texas. “Estaremos en Bagdad a mediados de marzo con o sin resolución de la ONU“, le dijo.

Y así fue. EEUU atacó e invadió Irak desde la noche del 19 al 20 de marzo de 2003, después de que Bush, Blair y Aznar le dieran a Sadam el “ultimátum” de 24 horas en las Islas Açores el 16 de marzo.

El ataque quirúrgico de 2025

Donald Trump declaró después de atacar Irán el 19 de julio de 2025: «Los tres complejos nucleares de Irán han sido completamente destruidos o extirpados. Llevará años volver a tenerlos en servicio».

El enviado especial de Trump a Oriente Próximo, Steve Witkoff, declaró el 22 de febrero de 2026: «Probablemente falta una semana para tener material para fabricar bombas de grado industrial».

Evidentemente, ninguna de estas afirmaciones gozan de la más elemental credibilidad por aquello de que la guerra siempre tiene a la verdad como su primera víctima.

Pero, en cambio, las negociaciones mantenidas en Ginebra por Witkoff y Jared Kushner, yerno de Trump, por un lado, y la delegación de Irán, por el otro, con la mediación del ministro de Exteriores de Omán, Badr al-Busaidi, parecían el jueves pasado registrar avances significativas. Tanto el ministro de Exteriores de Iran, Abbas Araghchi, como el mediador Al Busaidi así lo explicaron en Ginebra al anunciar una nueva ronda de contactos para esta semana.

Pero los americanos estaban haciendo teatro. Como Bush en marzo de 2003 ya tenía en marcha la invasión de Iraq desde febrero de aquel año, Trump y Netanyahu tenían su guerra contra Irán en camino.

Trump engañó a los americanos en su discurso sobre el Estado de la Unión del pasado 24 de febrero, en el que ocultó la situación.

Bush acudió al Congreso y le vendió una serie de mentiras -las armas de destrucción masiva y los vínculos de Sadam con Al Qaeda en el ataque a las torres gemelas del 11-S-, pero Trump el Bonaparte ha pasado de ello.

Trump da por amortizado al Congreso y Senado de EE.UU y actúa dando por hecho que la diplomacia no está ni se le espera.

La Unión Europea, una vez más, tras apoyar el genocidio palestino en Gaza, respalda a Trump y a Netanyahu bajo el disfraz de que se necesita una “transición credible” en Irán.

El gobierno español, que advirtió de la masacre de civiles en Gaza hasta calificar, en la fase final, el genocidio palestino practicado por el Ejército de Israel, ha denunciado la guerra de Trump y Netanyahu contra Irán como una agresión y una violación del derecho internacional.

El PP, a través de Alberto Nuñez Feijóo y Cayetana Álvarez de Toledo, han respaldado la guerra, en línea con el apoyo a Netanyahu en Palestina y con Aznar en Iraq, en 2003.

Según Feijóo se debe apoyar esta guerra “sin matices”. Lo dice en su comunicado de ayer domingo: “España debe estar sin matices junto a las democracias liberales”.

El PP de Feijóo compite con Vox por ser el partido de la Internacional fe Trump en España.

Feijóo se ha metido en un laberinto que tendrá consecuencias para su partido. Porque estamos ante una guerra de largo recorrido cuyos efectos se harán sentir en Europa.

Que el régimen de Teherán es abominable, arrasa los derechos de las mujeres, asesina y encarcela a disidentes no da lugar a un mandato para lanzar la guerra por parte de dos psicópatas del poder hermanados en el genocidio en Gaza.

Aquello que se permite a Corea del Norte y a Israel -gozar de un arsenal nuclear- no es de recibo, según Trump y Netanyahu, para Teherán, máxime cuando las negociaciones en Ginebra avanzaban en una dirección pacífica.

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