Duele España

7 de julio de 2026
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Sólo cuando se sale a la calle de los libros, una penumbra serena nos arrebata del cansancio al que nos somete una sociedad alambicada y turbadora como la nuestra. Duele España, ya lo dijeron Ortega, Cernuda y tantos otros que en su tiempo tuvieron que soportar los correspondientes desajustes, los hechizos de la deformación.

María Zambrano, en Delirio y destino, supo clavar sus propias banderillas cuando dijo:

“Conciencias solitarias como Larra, que se suicidó a los 29 años de mal de amores, dicen, mas en verdad, de mal de España. Ángel Ganivet suicida también en la lejana Finlandia, medio siglo más tarde, en el momento histórico de 1898, por enfermedad dicen sí, por enfermad de España. Ser español era tan doloroso, una herida abierta que algunos no podían soportar”.

El suicidio no siempre es cobardía. En todo caso debilidad consentida por no tener la garra suficiente de enfrentarse con un ejército de malhechores y maledicentes, aun sabiendo que se pierde. Porque el poder, sin la referencia de los valores, es el más peligroso de los animales heridos.

Pedro Villarejo

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